sábado, 12 de enero de 2013

CHARLIE, MI HAITIANO FAVORITO




Hoy 12 de enero se cumplen tres años del terremoto que devastó Haití.  Mientras Charlie me ayuda a quitar el arbolito, recordamos juntos ese nefasto día en que precisamente estuve pensando en él,  porque mi arbolito es muy alto y sin su ayuda se me hace difícil desarmarlo, y fue cuando me enteré de la terrible noticia,  porque Charlie  se encontraba allá en Jacmel de vacaciones cuando le agarró el desastre y pasaron muchos días sin que tuviéramos noticias de si había sobrevivido.
Al final se las ingenió y pudo hacer una llamada desde un celular para avisarnos que a él y a su familia no les había pasado nada.
Su nombre real es Adelson Fresnel, y lo del apodo me cuenta entre risas que es su nombre artístico porque siendo un estudiante actuaba en obras de teatro en la escuela, y de ahí le quedó el sobrenombre.  Porque Charlie tiene vena de cómico!
Me cuenta que nació en Jacmel en 1976, y cursó estudios hasta el séptimo curso.  Tiene  dos hermanos y tres hermanas, pero las hembras no estudiaron y su hermano  menor dejó la escuela en el segundo curso.  Charlie en cambio no solo habla creole, sino también francés y durante su estadía en nuestro país ha aprendido mucho español.  Me dice que al principio, de veinte palabras solo entendía dos, pero poco a poco ha ido aprendiendo.
Vino a Miches  en 1999 detrás del hermano mayor   que trabajaba en agricultura,  pero en el 2006 decidió venir para la zona de Juan Dolio y desde entonces comenzó a trabajar como obrero en la construcción.  Lo conocí cuando estaba construyendo mi casa aquí en Metro, y cuando se terminó la obra, me dijo que quería quedarse con nosotros.
Desde entonces Charlie ha sido como un miembro más de nuestra familia, además de jardinero es el asistente personal de mi esposo limpiando la piscina y el barbeque, lavando los carros y ayuda en todo lo que le pedimos.  En sus tiempos libres, además de trabajar en otras casas donde lo hemos referido, cultiva conucos a ambos lados de mi casa:  yuca, guandules, auyamas, molondrones, plátanos y de lo que cultiva come y comparte el resto con los vecinos de Los Conucos, donde vive, aunque en mi casa aparte del almuerzo se bebe como un botellón de agua todos los días.  Me la paso diciéndole que no desperdicie el agua de la manguera, lo cual me desespera, y digo que “estos haitianitos acabaron con el agua en Haití y quieren acabar con la de este lado de la isla”
La historia de Charlie imagino es una de tantas. Me dice que su mamá tiene como setenta años y el papá  cincuenta y ocho.   Su papá trabajaba en agricultura en el amplio terreno alrededor de donde vivían pero nunca ha salido de la miseria más abyecta.  Cuando llovía cosechaba guandules y todo tipo de granos, cacao, víveres, pero en tiempo de sequía no se producía nada.
-A lo die año yo cosé zapatilla y también limpiarla.  Yo le disi a mi pai que economice, pero se iba con lo cuero y gataba el dinero.  Yo le dis:  uté quiere algo pa la familia, economice, pero se iba con lo cuero y no daba nada.  Pero yo le disi, yo lo quiero,  algún dia tu no pue trabajá, dale mucho amol a la familia,  pero no me quería.  Mi pai de tanto trabajá se puso ma viejo que mi mai y ahora que yo le da todo me quiere.  Yo taba en la casa que toy haciendo y oí un ruido como un helicótero.  Losombre que me ayudaban se había ido y la familia andando por ahí.  Yo sale a la calle a ve qué pasa y tuve que agárrame del hierro de la calle, me agarré duro  y la tiela daba vuelta.  Solo duró como 35 segundo polque si llega a durá má de un minuto acaba con tó.
Charlie pudo regresar finalmente ese año a fines de enero,  aunque siempre va de vacaciones y regresa; más  desde entonces ha estado trabajando mucho y mandando todo el dinero que gana a su familia, pero me dice que todo se va en medicinas porque sus hijos se enferman mucho ya que viven en descampada.  Con sus ahorros compró 85 planchas de zinc para techar la casa aunque no tiene piso ni puertas, pero cuando vino Sandy se le voló el techo.  Tiene dos varoncitos, uno de 11 años y otro de apenas dos años, pero de diferentes mujeres.  Los cuida una hermana.  Le pregunto por las madres de los niños y me dice que nunca los han cuidado, que la teta no daba leche y el tuvo que comprarle Enfamil cuando eran bebés.  Las dos madres andan por ahí, según me dice, una en Santo Domingo y otra en Puerto Príncipe.  Ahora quiere regresar a  ver si termina la casa con un financiamiento bancario porque Charlie ya tiene cuenta en el Banco Popular.
Antes de despedirse me dice que nos quiere mucho y  en su mirada triste y enrojecida leo que es sincero. Y pienso en la canción de John Lennon, y me imagino un mundo donde no haya fronteras y mientras escucho la melodía medito la letra.

IMAGINA QUE NO EXISTE EL PARAISO                                            
ES FÁCIL SI LO INTENTAS,
SIN EL INFIERNO DEBAJO NUESTRO,
ARRIBA NUESTRO, SOLO EL CIELO.
IMAGINA A TODA LA GENTE
VIVIENDO EL HOY...
IMAGINA QUE NO HAY PAÍSES,
NO ES DIFÍCIL DE HACER,
NADIE POR QUIEN MATAR O MORIR,
NI TAMPOCO RELIGIÓN,
IMAGINA A TODA LA GENTE,
VIVIENDO LA VIDA EN PAZ...
IMAGINA QUE NO HAY POSESIONES,
QUISIERA SABER SI PUEDES,
SIN NECESIDAD DE GULA O HAMBRE,
UNA HERMANDAD DE HOMBRES,
IMAGÍNATE A TODA LA GENTE
COMPARTIENDO EL MUNDO
PUEDES DECIR QUE SOY UN SOñADOR,
PERO NO SOY EL ÚNICO,
ESPERO QUE ALGÚN DÍA TE UNAS A NOSOTROS
Y EL MUNDO VIVIRÁ COMO UNO.

domingo, 6 de enero de 2013

SIGUE TU ESTRELLA


No importa los años que hayan pasado ni mi edad cronológica, todavía creo en la magia del Día de Reyes. Junto con el personaje de Peter Pan, mi primer amor, es una de las fantasías a la que me niego rotundamente a renunciar.  Se lo cuento a mis nietas a cada rato y las invito a que en la noche cuando cierren los ojos, me acompañen en sus sueños porque todavía al correr los visillos de los ventanales de mi habitación cada noche, pienso que puede venir  Peter con Campanita a rociarme con polvo de hadas para que pueda salir volando bajo el cielo y sobre el mar hasta llegar a la Tierra de Nunca Jamás y vivir mil aventuras en un mundo donde hablan no solo las flores,  árboles y  animales, sino hasta las montañas y las rocas,
Y no es que tenga nada en contra del gordo Santa Claus, pero para mí, Santa es el personaje de los nuevos tiempos, nacido en la Era de la Abundancia, donde los niños hijos de padres con posibilidades económicas, tienen tantos juguetes, que terminan aburridos, no saben qué jugar, a menos que no sea ensimismarse en los juegos electrónicos que tanto aíslan y envician, al punto que los llamas por sus nombres y no responden, viven en un mundo de galaxias, donde hay que acertar al blanco para eliminar lo que te estorbe y conseguir la meta de ir escalando a otros mundos:  Tal cual el mundo real.
En los buenos tiempos de los Reyes Magos, sin embargo, los niños nos íbamos desde la tarde anterior a recoger la yerba de guinea que debíamos poner junto con el agua para los camellos debajo del arbolito de Navidad.
Los papás nos animaban a  acostarnos y dormirnos tempranos para que Melchor, Gaspar y Baltasar pudieran cumplir con su tarea de amarrar y alimentar sus camellos de forma  que descansaran del trote y los bultos,  mientras ellos descargaban los juguetes que al otro día eran nuestra sorpresa y nuestro encanto.  Muñecas, con cuerpo de trapo y caras de porcelana, bicicletas, casitas, pelotas, juegos de té, trompos de música y luces,  sombreros de vaqueros y pistolas de mito; pero solo un regalo por niño, quizás dos, que debíamos atesorar y cuidar durante todo el año pues no habría más juguetes hasta el próximo seis de enero. 
El resto del tiempo, si se nos agotaba la ilusión por el juguete, debíamos contentarnos con fabricar a nuestro antojo muebles de cartón y vestidos de retazos para la muñeca, y los varones sus trompos y carritos de palo, guayubinas hechas con tapitas aplastadas y gangorras, chichiguas de colorido papel encerado, barquitos de papel que flotaban en el agua de los contenes cuando llovía…en fin todo un mundo en que solo se contaba con la imaginación para reciclar y convertir las cosas en un mundo de fantasía.
En mi pueblo, Bonao, Petán repartía juguetes especialmente entre los más pudientes, que eran quienes menos los necesitaban.  A nosotros mi papá nos tenía terminantemente prohibido aceptar esos juguetes, para eso él se esmeraba en ir a la capital a comprarnos las últimas novedades aunque siempre pensamos que eran los Reyes ya que conservamos hasta muy crecidos la inocencia.
Todavía me duele que tantos niños  hayan amanecido el día de hoy sin juguetes, pero más me duele que la crueldad del mundo les haga perder su inocencia en que los Reyes Magos si existen, me duele que ya no haya padres que rompan vitrinas para robar un juguete para sus hijos como en el poema de María,  sino para los vicios en su moderna  versión de Gastar, Malhechor y Basaltar, pero confío que hoy habrán muchos Reyes repartiendo juguetes y alegría en los barrios más necesitados,  aunque como camaleones - porque eso es parte de la magia -  se transformen en todas esas personas que se dedican a preservar la alegría!