miércoles, 15 de junio de 2016

SE NOS VA ELENA






Hace mucho que no escribo.   Desde la ingrata demanda con la que Oscar y  Próspero quisieron prosperar conmigo,  en mi alma, como diría Ruben Darío,  "está mudo el teclado de la clave sonora"  la picardía va y viene y las  palabras se desvanecen en pensamientos que se tejen y entretejen,  mientras de mis manos brotan puntadas y más puntadas convertidas en prendas para vestir, calzar y abrigar niñitas y bebés de labios rojos (suaves rizos, bellos ojos) y cachetes más suaves y dulces que los malvaviscos que aquí conocemos por su nombre en inglés, marshmallows, y que tanto se disfrutan en la infancia.  ¡Por eso de adultos queremos comernos a mordidas los buchitos de los niños!

Pero se nos va Elena, la primera fan de Juandoliando que, desde que la conocí,  me dijo:  "Lo que no dice Juandoliando, no está sucediendo", pues cuando vino a vivir a Juan Dolio hace mas de cinco años, su llegada coincidió con la publicación de mi primera revista y dice que de ella aprendió todo lo que necesitaba saber de la zona.
Elena, con quien cultivé mi pasión por el yoga, junto a Mara!  Elena, la de ojos sonrientes que cambió su  moñito español por un desordenado pajoncito caribeño que se mece con la brisa de la playa.  Elena, con quien bailé biodanza cerrando mis ojos confiada y dejándome guiar por ella, mientras entrelazábamos nuestras manos y sentía sus abrazos, los más famosos de la zona.
Elena, la que invita a disfrutar atardeceres en la playa, en la que grandes y pequeños mezclamos con "Ohhhhs" y "Ahhhhs"  de admiración y asombro nuestras risas salpicadas de agua de mar y arena.
La que toma fotos a los niños jugando con burbujas y con el agua en el campo de golf,  o de sus experiencias ecológicas cuando descubren que tenemos un "cacata problem".  La dedicada dirigente de la Asociación de Padres de ALUCE y  la encargada de nuestra Serviruta, que no solo ofrece transporte para el yoga sino que también reparte lentejas.
Se nos va Elena, la amiga incondicional que te ayuda a hacer globos de papel reciclado para una decoración, aunque le sangren las manos.
La amiga a quien somos muchas quienes la vamos a extrañar y que nos habla de "os" con su castizo español, pero que aprendió  a hablar "dominicano".
Mi frase favorita de todos los tiempos es la de Saint Exupéry, en su libro El Principito:  "Ningún lugar está lejos, lo esencial es invisible a los ojos".
Y porque sólo se ve con el corazón, te buscaré cada vez que vaya al yoga en tu lugar al lado mío, te buscaré en la playa, te buscaré en las risas, en los abrazos, y si me siento preocupada o triste, le repetiré a Mimisma una frase tuya:  ¡No pasa nada!

martes, 17 de junio de 2014

SANTA MARIA MERCEDES





Líder Política y Comunitaria
Santa María Mercedes nació en Los Conucos, al final de la década de los cuarenta,  pero a los cinco años se fue a vivir al Ingenio Cristóbal Colón, donde su papá supervisaba el grupo que cortaba madera para las calderas.
Cuando se casó  vivió enPunta del Pescador.  Hace muchos años quedó viuda.
En el 1984 volvió a Los Conucos  para ayudar a sus hermanas más pequeñas, Caíta, Hilda y Carmen.
Me cuenta que hasta que construyeron la Autovía del Este, Los Conucos eran  sólo una calle donde vivían algunas familias y, aunque ha crecido considerablemente, aquí como que todo el mundo está emparentado.
Conviven amigablemente con los haitianos que se han erradicado en la zona, en su mayoría empleados de la industria de la construcción, aunque entiende que son fuerte competencia para los dominicanos porque constituyen mano de obra muy barata.
Santa tiene dos hijos varones, uno es contable,  trabaja en el Ayuntamiento, y asiste a la Universidad  del Caribe donde está preparando su tesis, el menor quiere ser militar.
Su trabajo desde hace mucho es atender un colmado de su propiedad aunque también fue empleada de una pizzeria, y en ambos oficios se ha turnado con su hija de crianza, Tatica.
Desde los 34 años trabaja en política y a sus esfuerzos se deben, entre otras cosas, la construcción de la iglesia, la escuela pública y la cancha deportiva para la cual Khalil Haché vino personalmente a decirle que a los muchachos que chapearan el terreno que estimaban necesario para él donarlo.
En ocasiones se ha sentido desanimada de su participación en la política porque no le gusta hablar mentiras, pero finalmente ha comprendido  que es parte de su misión en la vida y que en la política deben trabajar personas decentes y honestas, como ella.
Tiene 16 años ayudando en la iglesia y poco a poco ha ido consiguiendo desde el altar y los bancos, hasta las rejas, el equipo de sonido y los abanicos, pero no se cansa en sus esfuerzos de seguir obteniendo todo lo necesario para el culto y quiere seguir haciéndolo pues agradece a Dios todo lo bueno que ha recibido en su vida.

miércoles, 28 de mayo de 2014

NIURCA


Tejedora de Los Conucos, ejemplo de trabajo y generosidad.  Nació hace 66 años  en la zona donde actualmente está ubicado Club  Hemingway, que entonces se llamaba Punta Piedra,  y después Villas del Mar, aunque ahora le dicen "el nuevo Juan Dolio".
Conserva clara su memoria y recuerdos y me cuenta que su papá cuidaba una finca de cocoteros de la familia Serrallés, puertorriqueños, y  vivían en una casita de piedra, cal y  arena, en la que la cerradura eran trancas, formadas por tablones de madera, el techo cobijado de cana, y las puertas se agarraban con rieles de tren, ya que era tierra de ingenios de azúcar, los pisos de arena,  tres habitaciones,  dos para la familia de seis hijos y una para echar los cocos, que se iban tirando por un hoyo y que los dueños usaban para fabricar copra, afrecho para puercos y manteca para jabón.  La familia Serrallés eran también  dueños del ingenio La Cabuya, que Trujillo les quería comprar y ellos no querían vender, pero como el papá sufría del corazón, le dio un infarto y al morirse Trujillo  le mandó un cheque al hijo y se expropió el ingenio.  Luego, un grupo de socios, entre los que menciona a Jose Jiménez, Candito Alma, Juan Bosch , Nany Reyes y Caquén, el dueño de Industrias Jaja, desarrollaron lo que hoy se conoce como Villas Del Mar y también a Playa Caribe, por allá por los años 50.
Trabajadora incansable, sabe leer pero apenas escribe, al tiempo que era empleada de limpieza en casas veraniegas,  criaba puercos y chivos, vendía naranjas, limones y guineos, y así pudo criar sus cinco hijos, pues el papá no tenía trabajo. Ganaba 50 pesos, con los cuales compraba una lata de leche grande con cuatro pesos y diez centavos, y se la dejaba a la mamá para alimentar los hijos mientras se iba a trabajar.
Dice que nunca ha sido persona de vanidad, por eso con los primeros 600 pesos que ahorró, cortó unos palos y con la ayuda de vecinos construyó su primera casa, hecha de palos y puertas de zinc, pero aún así cuando el ciclón George, muchas casas se fueron menos la suya.
Conoce mucha gente de apellidos sonoros, como los Aguayo, que le dieron facilidades para comprar blocks y pisos cuando hizo la casa donde vive, la tierra se la compro a Johnny Hazim, y ha trabajado para gente como la familia Brache, Juan Sully Bonelly, Ico Cruz y su esposa Quiqui, y muchos mas.
Uno de los consejos recuerda le dieron es que quien tiene un empleo y pone un negocio, no deja el empleo porque después se queda sin trabajo y sin negocio.  Por eso aunque vendía las blusas  y vestidos que tejía a la puertorriqueña dueña de una zona franca, nunca dejó sus trabajos de limpieza de casas.  Aprendió a tejer sola y es increíble la facilidad que demuestra en este arte, pues dice que con tan solo mirar un tejido, por difícil que sea, aprende como hacerlo.  Una vez vio un chal tejido en Grecia y enseguida aprendió el tejido. Sabe hacer macramé y ha ganado incontables pesos reparando chancletas de goma a los pobres, cuando se les rompen,  por solo un peso.
Sus hijos se hicieron bachilleres y uno de ellos vive en Canada, donde reconstruye casas, pone pisos y vende aceite para motores, las hijas están casadas y vive con uno de los hijos que trabaja vendiendo collares en la playa, pero ahora "la cosa está mala" y no se venden. Dice que crió a sus hijos sin vanidad, vistiéndolos von ropa usada porque "los pobres no tienen size", si la ropa les queda grande le cogen y si les queda chica la abren, la anchan o se la doblan o le ponen arandela.  Por eso, a pesar de su vida precaria, además de su casa donde además de vivir, alquila piezas, tiene tres pequeños apartamentos en Los Conucos, que alquila mayormente a haitianos y aunque pasan meses y no le pagan, no los presiona porque sabe lo que es ser pobre.
Vino a tejer conmigo y una amiga y enseñarnos nuevas puntadas y cuando quisimos retribuirle no quiso aceptar dinero, por eso y todo lo que me cuenta digo que es un ejemplo de generosidad.  Actualmente trabaja como voluntaria en el programa Leche y Miel, en Lily House, Juan Dolio, donde enseña a tejer a mujeres de las que "se las buscan" y  quieren dejar esa vida y a otras que buscan recuperarse de las drogas dedicándose a un oficio digno.

miércoles, 14 de mayo de 2014

EL SEÑOR DE LAS SONRISAS





Todo el que entra o sale de Metro Country Club por la puerta dos que se conecta con la Autovía  del Este recibe un regalo:  la resplandeciente sonrisa de Miguel Reed.
Probablemente pocos saben su nombre verdadero, pues todos le llaman Sonrisitas, y es que, como dice este simpático portero, su sonrisa es un don que a él le gusta compartir con los demás.
Por eso, aunque tenga problemas o preocupaciones, las deja en su casa y tan pronto llega a su lugar de trabajo se dedica a alegrarle el día a todos los que utilizan sus servicios de portería.
Cuando me dice su nombre le pregunto extrañada por el origen de su apellido y es cuando me cuenta su historia.
Hasta los 14 años ignoraba que su padre biológico no era el hombre que lo crió sino un holandés que vino de turista a La Romana y tuvo un romance con su madre quien estaba entonces separada de su marido y nunca le habló al hijo sobre esto y solo cuando el holandés regresó dispuesto a darle su apellido, le dijo que éste no era su padrino, como hasta entonces pensaba.
Durante muchos años fue Pastor de una iglesia evangélica para lo cual realizó estudios de teología, más desde que comenzó a trabajar como Portero de la Puerta Dos, como se conoce a esta entrada de Metro, dejó de ejercer ese trabajo por dificultades del horario y nueve años mas tarde se siente feliz con su oficio, aunque no descarta volver a servir como Pastor ahora que dispone de un turno de trabajo que se lo permite.
Padre de ocho hijos, vive con ciertas comodidades que le ha proporcionado su papá holandés, quien le brindó recursos para que acondicionara y amueblara su casa,  por lo que dice vivir bien, pero lo más importante  es lo que considera como misión de su vida, alegrar a todos los que pasan a su lado con una sonrisa tan deslumbrante que algunos hasta retroceden para convencerse de que es verdadera y es que,  Sonrisitas, aunque quisiera no puede evitar sonreírle a la vida!    

jueves, 23 de enero de 2014

GOLF EN UNO: Golfistas Envejecientes y la Distancia





IN MEMORIAN 
Conservó su humor hasta el último momento de su vida!
Dr. Pedro A. Ricart

Nos guste o no, ¡todos estamos envejeciendo! En mi caso, recientemente cumplí 57 años y por lo tanto  soy un jugador de la categoría SENIOR (50-65 AÑOS)  - la próxima categoría es SUPERSENIOR (65 años en adelante). Aunque el golf es un deporte que permite jugar a personas de cualquier edad, los que mayor reto tienen son los jugadores que han comenzado el proceso del envejecimiento. Probablemente lo primero que notaremos será que no estamos golpeando la pelota de golf con la misma distancia de antes. Esto va ocurriendo poco a poco ya que envejecer es un proceso lento. Una gran parte de la razón de esto es la reducción en la flexibilidad que es un acontecimiento natural a medida que nos vamos poniendo viejos.

Otra razón es que la mayoría de nosotros comienza a ganar algo de peso que es un proceso por igual natural si no reducimos nuestra ingesta de alimentos ya que básicamente, nuestro metabolismo, o nuestra capacidad para digerir y procesar los alimentos disminuye de velocidad. Necesitamos menos comida para alimentar a nuestro cuerpo. Solíamos ser capaz de comer cualquier cosa que queríamos después de jugar golf, ¡unas cuantas frías, un buen filete, papitas fritas, lo que sea! ¡Ya no tanto!

Pero volvamos a la pérdida de distancia. Como ya mencioné la flexibilidad es una parte importante de ella, pero también, a medida que envejecemos, perderemos un porcentaje de nuestra masa muscular cada año a menos que hagamos algo al respecto. El exceso de peso, o la famosa barriguita, afecta nuestro plano del swing, la falta de músculo afecta la fuerza y resistencia, y la menor flexibilidad afecta nuestro plano del swing y la capacidad para girar. En otras palabras, se pierde poder.

Para contrarrestar este proceso de envejecimiento, debemos activar algún tipo de rutina de ejercicios que no sea el juego de golf. No estamos hablando de un programa extenso de ejercicios, solo de uno que le tomará 15 o 20 minutos al día. Es necesario que este programa sea muy regular y tiene que incluir algún tipo de entrenamiento de resistencia con pesas o algún otro dispositivo. Esto aumentará el metabolismo y mejorará la resistencia  de manera que uno pueda mantenerse fuerte a través de la ronda.

La distancia es dependiente de la velocidad del swing o el torque y esto depende de músculos flexibles y fuertes. Usted necesita trabajar en sus ejercicios de flexibilidad junto con un poco de entrenamiento de pesas. Algunos ejercicios específicos para lograr flexibilidad en el golf pueden ser encontrados en el Internet. Luego pasar no más de 10 o 20 minutos diarios haciendo ejercicios de estiramiento y flexibilidad. Básicamente, usted desea mejorar su capacidad de lograr un swing completo con un giro total del hombro. Esto crea el torque que usted está buscando para aumentar su velocidad de swing y al final golpear la bola más lejos Será capaz de recuperar parte de la distancia perdida y, por cierto, probablemente se sienta más fuerte al final de su ronda de golf. No sólo va a ser capaz de golpear la bola más lejos, pero se verá y se sentirá mejor! Recuerde que la fórmula de éxito a largo plazo y el placer en el golf  para los envejecientes es un compromiso con el ejercicio regular y una nutrición adecuada.

El Jugador Octogenario Supersenior

Un Octogenario, que jugaba al golf casi todos los días, se mudó a otra cuidad y lo primero que hizo fue asociarse al campo de golf local. Inmediatamente se dirigió a jugar, pero le decían que nadie podía jugar con él porque todo el mundo estaba ya en el campo de juego. El insistía que quería jugar con alguien. Finalmente, el Pro del Club le dijo que jugaría con él y que cuántos golpes quería que le diera de ventaja para hacer una apuesta. El hombre de 87 años dijo, "No necesito golpes de ventaja, porque llevo un tiempo jugando bastante bien. El único problema que tengo es que me es muy difícil salir de los bunkers de arena". Y realmente jugó muy bien. Ambos llegaron al tee del 18 empatados y al par del campo. El Pro golpeó su drive en el fairway a 100 yardas del green y con el siguiente golpe entró en el green, luego hizo dos putts para el par del hoyo. El anciano también puso el drive en el fairway a 100 yardas del green, pero su approach se fue al bunker de arena de al lado del green. Jugó desde el bunker, ¡y golpeó una bola alta que aterrizó en el green y rodó dentro del hoyo!. ¡Birdie, y gana la apuesta!. El Pro se acercó al bunker, donde aún estaba el octogenario. Le dijo, "Tremendo golpe, pero creía que me había dicho que tenía problemas para salir de los bunkers". A lo que contestó el octogenario, "Y los tengo. Por favor, ¿me das la mano para poder salir del bunker?."


¡Je, je, buen juego!

martes, 17 de diciembre de 2013

REDES

Como últimamente me he dedicado a tejer, infectada tal vez por la cacata virtual de la última entrada de mi blog, teje que te teje creo que no me gana ni Penélope, la de Ulises, aunque ella,  según dice la historia,  lo esperó tejiendo durante años, y según Serrat, al final se quedó como idiota sentada en un banco “con los ojos llenitos de ayer”, pues el fornido galán que esperaba regresó convertido en un viejo barbudo a quien Circe le había sacado el jugo.
El caso es que me preocupaba cerrar el año sin una entrada en mi blog, y ya bien entrado diciembre no se me ocurría ninguna idea sobre la cual escribir, cuando de repente me llegó el tema:  Las personalidades de la gente en Facebook!
Están los que suben fotos sensacionalistas que son a los que automáticamente les doy delete, porque no me vengan con que está niña con un tumor o una deformidad mayor que ella se está muriendo y que si le das like en equis centro de salud la van a sanar.  Me apenan los escuálidos niños de Biafra, pero no tengo que ir tan lejos para ayudar a algún morenito con la barriga explotándose de lombrices en mi propio país.  Tampoco me vengan con que tal o cual niño, joven o viejo está desaparecido, porque cómo se yo que esas noticias que se repiten de red en red son verdaderas y que no están buscando un comentario o un like para aumentar su lista de clientes potenciales de ideas o productos.
Están también los que juegan, y por experiencia cercana se de quienes si le hubieran puesto todo el esfuerzo, tiempo y energía que dedicaron a su restaurante virtual, a un negocio de la vida real, hoy fueran millonarios en papeletas de verdad.  O los Candy Crush, o no sé cuántos otros, porque de verdad nunca les he hecho mucho caso.
A algunos les gusta compartir oraciones desde que amanece el día y está bien, mientras no quieran invadir el espacio de otros con su espiritualidad o creencias metafísicas, a cada quien que crea lo que le venga en ganas.
Y si las fotos sensacionalistas me causan repulsión, hay otras que me dan pena, porque ¡señores!, a Facebook no se sube cualquier foto que a usted le tiren, algunas inadecuadas, otras todo borrosas, las hay que no son en las que uno está en su mejor momento, por decirlo simple, y algunas francamente feas.
Hay quienes se pintan ellos mismos una vida ficticia, donde todo luce color de rosa, vidas espléndidas e interesantes, que ni ellos mismos se creen.
FB sirve también para promocionar ventas de servicios y productos, lo cual veo bien porque en estos tiempos del Señor hay que buscar formas de ganarse la vida.  La gente que  envía cualquier cantidad de páginas sobre innumerables temas para que le des Like, en algunos casos simplemente por compartir una afición en común, como la fotografía, el arte, la historia, la ecología, la moda, la salud.
Están los noticiosos, periodistas virtuales, que ofrecen el servicio de enterarte de lo que está pasando sin tener que leer periódico ni ver televisión.
En Facebook se comparte zumba, tejidos, hobbies de todo tipo, como retratar insectos o pájaros raros, subir videítos en los que la gente ensaya el rol de cineasta, música vieja o nueva.
Recetas de cocina, citas filosóficas, amor por la lectura, como un grupo en el que participo en el que se arman tremendas discusiones y polémicas, en los que la figura central siempre es Coelho.
Por no mencionar a Arjona, uno de los personajes internacionales a los que es mucha la gente que acaba.
Está también el tema de la política, aunque claro en época de campaña arrecia, pero siempre presente, la política, aunque sea para reírse de Obama y los celos de Michelle.
Últimamente no hay otro más famoso que el Papa Francisco, a quien se le atribuyen todo tipo de citas, porque es que con lo del photoshop a cualquier foto se le ponen una frase encima y ya disque lo dijo el Papa, quien ni se entera de que lo ha dicho.
Que no se me olviden los usuarios secretos, gente que está ahí, pero tu ni te enteras, porque solo ven lo que otros ponen.
Los que ponen citas, de otros, o de su propia inspiración, los que sólo hablan sobre salud o problemas médicos.  Y que no se nos queden los disparatosos, los que escriben tan mal que dan pena y vergüenza.
Facebook me ha servido para estar en contacto con mi familia, especialmente con mis hijos, yernos o nueras, que así reciben mis mensajes cuando pueden y me contestan cuando les da la gana.
También para recuperar el contacto con viejas amistades de las que tal vez nunca hubiera sabido, de no existir las redes, y sí, me vuelto adicta a las redes porque me entretienen, pero en el tiempo que quiero, no como los teléfonos que son tan inoportunos, y ni hablar de las cartas de antaño, a las que teníamos que esperar por años!
Así como Facebook es el libro de las caras, Twitter el de las frases cortas y concisas, ahora está Instagram, también para fotos, pero mayormente paisajes y comidas.
Dejo el tema sobre la mesa para que opinen todos los Facebookers, en caso de que les interese, porque estoy segura de que se me deben haber olvidado infinitos detalles.  Y hoy me acabo de enterar de que también habrá Dislike, que mucha falta que hacía, aunque repito que para eso está el Delete, el cual, si el lector ha llegado a esta línea, todavía tiene tiempo de darle a esta entrada.




lunes, 18 de noviembre de 2013

CACATA PROBLEM




Ahora que Valeria no vive con nosotros, se me dificulta reunirme con ella para contar cuentos.
La semana pasada estuvimos juntas en la capital,  pero dedicamos la tarde a la poesía, y cuando ya me estaba dando por vencida de que entendiera el asunto de las rimas y la métrica de los versos, y pudiera seguir los pasos de Javi, su primo poeta, me sorprendió con uno muy corto en que rimaba la palabra abuela con mi pasión por la habichuela.  ¡Tal vez lo logres Valeria!
El asunto es que comparto muy a menudo con otros niños y sus mamás aquí en Metro, y así es como me llega esta historia.
Elena mi amiga española, compañera de yoga y afición por la lectura, casada con Jack, inglés que habla un español castizo y que tiene el humor y la risa de un dominicano, tienen dos niños  y esta es la historia de Oliver.
¡Mother, we have a cacata problem! – le dice Oliver a su mamá, mientras observa una gran cacata a través de las mosquiteras de la ventana.  Y es que Oliver al igual que Jack su hermano son full bilinguës, aunque generalmente los escucho hablando inglés.
Jack y Elena aprovechan entonces para conversar el tema de la cacata, de manera que no sea motivo de temor para el niño, pues aquí convivimos con la naturaleza en todas sus manifestaciones, y los niños aprenden desde temprano que esta abundante fauna con que contamos es también parte de la creación, a la que hay que aprender a respetar.
Así que cuando le preguntan qué le parece que está sucediendo con la cacata, Oliver dice que sin duda se trata de una mamá que está buscando tenis shoes y raquetas para sus hijitos.
¿Y con todas esas patas, cuántos zapatos y raquetas tú crees que necesitarán para jugar tenis, Oliver?
A lo que el niño responde con absoluta certeza:  ¡Ocho!
Y es que a los niños, en vez de fomentarles temores, especialmente en un lugar con una seguridad tan privilegiada como es Metro, les basta con dejar que le den rienda suelta a su imaginación para que desarrollen una creatividad sin límites.


lunes, 28 de octubre de 2013

LA HISTORIA DE JUANDOLIANDO


Mi esposo me ha pedido que narre la historia de Juandoliando.  Sus orígenes se remontan a los años 90´s cuando visité por primera vez Metro Country Club, y ahí comencé a soñar.  Soñé con un día en que pudiera tener un hogar en Metro, donde mis nietos pudieran venir a disfrutar experiencias similares a las que disfrutaron mis hijos,  cuando vivíamos en Arroyo Hondo.
Fué un sueño que tardó más de diez años en hacerse realidad.  Desde entonces, no ha habido un día en que no me sienta bendecida por la maravilla nunca agotada de vivir en Metro Country Club.
En el 2008, hace cinco años, nos mudamos, específicamente en el mes de octubre, o sea que estamos de aniversario de mudanza, estrenando nuevamente el asombro que no dejan de producirnos los atardeceres de esta zona.
Si algo bueno y bello no se comparte, entonces deja de serlo, así que comencé a contar mis experiencias e impresiones en un blog.  Me convertí en una abuela cibernética, para orgullo de mis hijos.
Le pedí a mi hijo publicista, Ángel, que me ayudara a encontrar un nombe para este blog, que luego se convirtió en columna en Estilos de Diario Libre, y después en revista.  Me sugirió varios, pero ninguno me hacía tilín, hasta que un día puse en mi status en Messenger la palabra Juandoliando.  Mi hijo me llamó entusiasmado:  ¨Mami, te acabas de inventar una marca.  Ponte en seguida a registrarla, antes de que alguien te robe la idea”.  Y así lo hice.
Luego, Ángel con ayuda de Maurice, su dupla, diseñaron este logo para el nombre.  Es un logo que expresa gráficamente lo que significa estar Juandoliando:  Unas olas de mar que sirven de boca a una sonrisa, o sea una nueva versión de ¨Happy Face" playera.
He querido compartir con los miembros de Juandoliando en FBB un álbum de  fotos, seleccionando entre las cuchumil que están en esa página, pero que quizás muchos no han visto, porque dicen que “Una imagen dice más que mil palabras”.
La revista física en papel ha dejado de existir, lo que me causó mucha pena.  Así es la vida, los grandes proyectos y las mejores iniciativas e inventos se han visto enfrentadas a obstáculos y hasta persecuciones, así que Juandoliando: Bienvenido al Club!
Pero, para eso está el mundo virtual, y mis ideas y escritos le están dando la vuelta al mundo, así que para el próximo año, mi meta es convertir Juandoliando en revista virtual.
Juandoliando nació para promover la idea de que hay que salir del infierno en que se ha convertido la capital, para venir a vivir la vida tranquila y llena de encantos que disfrutamos los que vivimos en Metro.
Juandoliando hemos compartido los juegos no solo de mis hijos, sino de todos los niños que viven o vienen a Juandoliar, para los cuales soy otra Abuela.
He tenido el privilegio de apoyar iniciativas como la limpieza de nuestras playas, apoyar artesanos y gente valiosa y anónima, he visto desaparecer lugares como el Mandalay, y nacer muchos otros como Paladart, Wood Madera Café y Sal Marina, entre otros, así como compartir con Constantino la gestación y nacimiento de Café del Sol, donde organicé el bazar de artesanía Playa Moda, hace ya algún tiempo.
Promovemos y apoyamos iniciativas como las Caminatas, los Aguinaldos en Carrito de Golf, iniciativa de Chevalier que tanto hemos disfrutado,  las actividades religiosas y de bien social, las festividades y entretenimientos, el deporte, la juntadera entre amigos.  Servimos como reportera honorífica de las actividades festivas que se realizan.
Hemos jugado nuestro rol en la celebración de uno de los torneos que durante más años se ha celebrado, como lo es El Peje, pionero aquí en Metro Country Club.
De forma desinteresada y alegre apoyo y publico todas las actividades que realiza la gente emprendedora de la zona cuando me lo solicita.
Hemos apoyado la celebración de Karaokes, voladas de chichiguas, competencias de bicicletas, torneos deportivos, charlas y tertulias culturales, y junto con Yndira y César promovemos Ce Felicheeeee!

Juandoliando es una visión amable de la vida!

jueves, 13 de junio de 2013

EL MISTERIO DE LA MEDIA PERDIDA



Desde hace días vengo observando una mediecita perdida en la vereda del camino cada vez que salgo de casa por las tardes.  Al principio, no le hice mucho caso, pero cada vez que paso me tropezaba con ella, así que recurrí a Valeria para que me ayudara a descifrar el misterio. 
Como se trata de una media realmente pequeña, pensé que podía ser de alguna muñeca, que se le hubiera escapado a alguna niña, una tarde en que salió corriendo del cochecito en que la paseaban y huyó hacia el bosque.
Me venían  a la mente una y otra vez unos versos  que aprendí siendo niña que cuentan de una muñeca con su vestido color rosa, a la que la amiga de su dueña, de nombre Lucía, jugando le rompe una patica, por lo que la niña llorando le pide a su Madrina que se la cure sino de pena se morirá.
Cuando la hablo a Valeria del proyecto, se muestra entusiasmada, así que en lo que busco la cámara, se engancha al hombro su bolso rosado y ríe con alegría cuando ve que traigo una lupa y nos vamos caminando en busca de la media perdida.
Desde que mira la media dice que puede ser de su amiguita Lucía y pienso en la coincidencia del nombre.  Le expongo mi teoría de que puede ser de una muñeca que corrió hacia el bosque y me dice:  Mama ¿qué bosque? ¡lo que me estás señalando es el monte!  Además, Mama, esta media es muy grande para ser de una muñeca y me señala los piecitos de sus Barbies.
Pero ¡Valeria!- no todas las niñas juegan con Barbies, las más pequeñas juegan con muñecas bebés a los que le servirían esa mediecita, y ¡quién sabe! A lo mejor la Bruja le rompió la patica y por eso perdió la mediecita.
Valeria voltea los ojos hacia arriba, como pidiendo paciencia ante esta abuela tan tonta.
-¡ Mama! las Brujas no existen, solo en los cuentos y en los muñequitos.  Esta tarde la diré a Yahaira que me lleve a casa de Lucía y le pregunto si es su media, y si no, los únicos otros dos niños  pequeños que conozco son el hermanito de Juan Diego o el hermanito de Miah, pero no creo,  porque la media tiene un lacito naranja y ellos son varones.
Y es que de repente, ya Valeria ha crecido.  Cuando menos lo esperaba, aprendió a decir casa, coco y Colombia, aunque me dice que si me causa tanta gracia los pronunciará como cuando ella era “peteña”.  Y para consolarme, tal vez, se pone a hablarme de un duende verde que a veces pasa por su ventana, así que ya no sé quién le hace cuentos a quién.





lunes, 13 de mayo de 2013

COCINANDO EN CASA CON CHEFFRANKITO




Cocinar  se ha convertido en un arte que ya no es del  dominio exclusivo del estereotipo del “Chef on Fire” que infunde terror a un montón de ayudantes tras bastidores en Hell´s Kitchen, sino en una forma novedosa de creatividad que apela a los cinco sentidos tradicionales:  El olfato, el tacto, la vista, el oído y el gusto,  brindándonos la belleza emocional que se disfruta cuando todos danzan al unísono con el sexto sentido.
Todo esto y más es lo que ofrece Cheffrankito, con quien tuvimos la fabulosa oportunidad de ver como se crea una paella, en tu propio ambiente, mientras conversas, te bebes un vinito y te recreas viéndolo mezclar colores, olores y sabores en una paellera, mientras más de uno persigue con la cámara captando todo el proceso, pues junto con la cocina, la fotografía se ha convertido en el hobby de nuestros tiempos, una forma de compartir con los demás el placer y la belleza de una buena comida.
Un domingo entre amigos  con Franklin Núñez Dipp, quien llegó equipado con toda su parafernalia y los ingredientes listos para comenzar enseguida la cocinadera en casa, mientras anfitriones e invitados interactuábamos en el espectáculo, degustando cervezas, vinitos y nuestras bebidas preferidas, es una de las más sabrosas experiencias que he tenido desde que estoy Juandoliando.
Se empieza por instalar la hornilla, y con el uso generoso de aceite de oliva virgen comienza a saltearse la variedad de mariscos que infundirán sabor y belleza a esta paella: camarones Black Tiger,  calamares y ostiones, que luego se sacan para darle el turno a los vegetales con su explosiva competencia de colores, sigue la mariscada base que se mezclará con el arroz, al que se le añade el fumet de poisson, y cuando rompe el hervor y empieza a secarse el líquido nuestro Chef at Home procede a colocar la corona que adorna la paella, complaciéndose en su diseño, como lo hace un pintor con su paleta de colores, que en este caso son los rosados camarones que contrastan con la oscura coraza de los ostiones y los tonos beige de la masa de los calamares.
Perteneciente a una familia de artistas, en las distintas expresiones del arte como han sido los Núñez del Risco, Frankito ha elegido la cocina para expresar su talento  y creatividad, especializándose en platos ideales para festividades temáticas, como es usual hoy en día, sushi, tacos y parrilladas, pero también dispuesto a complacer tu imaginación con lo que pidas por tu boca, si lo llamas para reservar tu día a los teléfonos 809 545-4809, 809 910-9882, y también lo puedes contactar en FB a tuchefhome y seguirlo en twitter @cheffrankathome y @tuchefhome y en Instagram cheffrankathome.

domingo, 14 de abril de 2013

EN EL CUMPLE DE ISA




Desde que abrió sus ojitos y nuestras miradas se encontraron, supe que su almita milenaria ya había compartido otras vidas con la mía.
Pude interiorizar mis emociones en la sala de partos, porque era la segunda vez que asistía  como simple espectadora a un paritorio, ya que hasta entonces solo conocía el rol de protagonista cuando nacieron mis cuatro hijos.
La primera fue cuando nació mi otra Isabel, a la que le decimos Mumy,  para distinguirla de mi nieta Isabel Cookie; y una galletica dulce es lo que ha sido para mí durante su corta vida que pronto alcanzará la docena de años.
El caso es que cuando Mumy nació, su mamá, mi comadre querida, quiso que la acompañara durante el parto, y allí se mezclaron mis risas con lágrimas y mocos y pujos involuntarios tratando de ayudar a nacer ese milagrito que le regaló la Virgen y que con los años ha devenido en una jovencita dulce y bondadosa como su mami.
Para cuando nació Isa,  ya era veterana en asistencia a partos y todo transcurrió de manera sublime:  Mi hija como siempre extraordinaria siguiendo  al pie de la letra las instrucciones aprendidas, para que la respiración adecuada ayudara el proceso, por algo se graduó Summa Cum Laude, porque en aplicación a lo que estudia nadie le gana.
Y como en ambos partos los papás se volvieron un disparate de nervios, me tocó recibir entre mis brazos ese ángel que ha sido y será siempre Isa en mi vida.
Isa, la niña tierna que  recién nacida me regaló su primera sonrisa.  Isa, a quien tuve el privilegio de mecer por largas horas para dormirla y darle la leche que su mami, tras extraer de sus senos, guardaba en biberones para ella cuando tuvo que irse a trabajar.  Isa, que le puso el apodo a Titón,  cuando señaló la foto del abuelo repitiendo la onomatopeya que oía cuando éste se sentaba o levantaba de su sillón reclinable.  Isa por la que su abuelo dejó para siempre el cigarrillo cuando le dijo que sus dedos olían feo.
Y supe a ciencia cierta que ha vivido muchas vidas cuando siendo una niñita de apenas cuatro años, salió conmigo a pasear a la luz de la luna en las montañas, donde íbamos a menudo de vacaciones y mirando hacia el cielo suspiró trastocando la palabra:  ¡Jabaracoa, cuántos recuerdos!
Isa, que cuando su hermanito nació con problemas de salud por su prematuridad, le tocó compartir las angustias de su mami, por lo que en la próxima Navidad se sentó en las piernas de Santa Claus y mientras los demás niños pedían juguetes, ella solo le pidió que sanara a Manuel.
Pocos meses más tarde me diría muy seria que cuando ella fuera grande también quería tener sus nietecitos.  Yo le contesté:  Pero, ¡Isa!...antes de tener nietos debes tener hijos, a lo que ella me dijo:  Si, pero quiero tener mis nietecitos.  Y sentí muy profundo su agradecimiento por mi amor de abuela.
Tanto, que como  le gustaba dormir  entre nosotros  prendida a mis espaldas, y para aliviarme traté de convencerla de que en lugar de a mí le clavara sus coditos a Titón,  tratando de convencerla de que  el abuelo también es una abuela, que si lo veía distinto es porque durante el día usaba un disfraz de hombre que se quitaba bajando un zipper que tiene en la espaldas, lo que solo hacía por las noches cuando todos dormían y nadie lo veía. Su mami horrorizada me pidió que no le confunda la niña. 
Pero esos son del tipo de secretos que comparto con mis nietas que saben que,  por las noches,  a la luz de las estrellas es posible volar con la imaginación si usamos polvos de hadas, pues hubo un tiempo en que su abuela era novia de Peter Pan en el reino de Neverland.
El verano pasado, cuando se marcharon todos los primos, aprovechó que su hermano también se había ido con su papá, para pedirme muy seria que le permitiera dormir una última vez entre nosotros, compartiendo con sus abuelos solo para ella.
En esta primavera Isabel cumplirá una docena de añitos y la niñita chubby se ha convertido en una jovencita alta y espigada como una rama de bambú, que cuando camina mecida por el viento va dejando a su paso el dulce susurro de su alma. 
Y ruego a lo Alto la llene de bendiciones, y que en las noches, cuando volemos juntas,  formemos caritas en el cielo usando las estrellas como ojitos en una carita sonriente con boquita de luna nueva.


jueves, 11 de abril de 2013

BUSCANDO A RICITOS DE ORO




Valeria sospecha que en cualquier momento Ricitos de Oro puede llevarse sus biberones, porque ya va siendo hora de que los deje y así se lo prometió a su mami,  para que no le pase como al Osito, al que,  tras acostarse en su cama, Ricitos le rompió la sillita y le comió su avena.  Así que le prometí que trataría de hablar con ella para negociar que le deje los biberones hasta que cumpla los seis años, que será en octubre próximo.
Como toda abuela que se jacte de serlo, quise cumplir mi promesa, por lo que sube que te sube, me fui a la montaña ya que según los rumores  habían visto una cabecita dorada en el Restaurante Aubergine que está en Cambita.
Subiendo, subiendo y subiendo al fin llegué a lo alto del monte donde está ubicada esta casita de cuentos de hadas que aparece de pronto en medio de la neblina, rodeada de vegetación, en un camino bordeado con  miles de florecitas amarillas,  de las que parecen flores del sol enanas y que crecen silvestres, ¡no se te ocurra cortarlas porque enseguida mueren!
La gente friolenta debe ir bien abrigada,  porque la temperatura varía considerablemente de la que nos vemos obligados a soportar en la ciudad, producto de haber sustituido los verdes árboles por torres grises y de todos los colores y zoológicos de metal con aviesos animales que espantan los niños.
En lo que esperaba a la Ricitos, quise beberme un vinito, con lo que además de calentarme me puse a tono para sostener la seria conversación en la que le prometí a Valeria conseguiría unos cuantos meses más de gracia,  en lo que se acostumbra a desprenderse de sus bibes.
La picadera de salchichas muy a tono con el ambiente alemán de los cuentos,   pero no pueden faltar las berenjenas que le dan el nombre al sitio, y que cocinan de muchas maneras, todas ricas.
Terminamos el almuerzo con un exótico helado de aguacate bañado con mermelada de berries porque en este escondite en la montaña no dudo se den cita otras amiguitas  de Ricitos como la Fresita y todas las que se inspiran en estas frutillas para darle color y olor a sus atuendos.
Finalmente logro conversar con la traviesa Ricitos de Oro, que estaba aparentemente muy tranquila sentada esperándome en un sofá, debajo de la escalera a la entrada de la casita, pero rodeada de amenazantes dragones, dispuestos a lanzar llamas, pero ante mi firme promesa de entregar los biberones de Valeria, acordamos que  en octubre vendrán a celebrar su cumpleaños  y ¿quién sabe?, el final de las historias ha ido variando con el tiempo pero a mi niña hermosa le deseamos que sean siempre felices.

miércoles, 3 de abril de 2013

EL CIRCULO



Juandoliando,  me he hecho fan de las TED Talks, y la más reciente que he escuchado,  más allá de ser un  motivo de reflexión, le ha dado sentido a mi afán actual:  Escribir las memorias de mi infancia.
Resulta que en la conferencia que llamó El Tercer Acto, Jane Fonda nos habla de cómo, al llegar a los sesenta, se ha dedicado a investigar y escribir sobre la revolución de la longevidad, ya que hoy en día vivimos en promedio treinta y cuatro años más que nuestros bisabuelos, es decir toda una segunda vida de adulto;  y de revisar el pasado para perdonar y perdonarnos y entender que muchas cosas de las que nos sentimos culpables, no fueron culpa nuestra,  depende que podamos ser más felices en esta etapa de nuestras vidas.
Producto de sus reflexiones, compara la vida, no con un arco, metáfora según la cual nacemos, llegamos a la cima y decrecemos en la decrepitud de la vejez vista como una patología,   sino  al contrario ver esta oportunidad como un potencial, si comparamos nuestros últimos años con una escalera para la ascensión del espíritu humano, pues éste es lo único que está libre de la ley universal de la entropía, por lo que puede seguir ascendiendo hacia la plenitud, la autenticidad y la sabiduría.
Como dice Jane Fonda, no por idealizar el envejecimiento, sobre el cual no hay garantía de que sea un tiempo para disfrutar y desarrollarse, y yo añado que particularmente no lo es en un país como el nuestro en que, con los ingresos disminuidos o en cero para los que se nos ha negado la oportunidad de adquirir una pensión habiendo trabajado toda nuestra vida de adultos, en  la vejez se  nos hace muy difícil y costoso - por no decir imposible - contar con un seguro médico, y donde aunque existe una ley que exime de impuesto (IPI) a los adultos de más de 65 años con una sola vivienda, la aplicación de esta ley, como nos está pasando a nosotros hoy en día, resulta que es arbitraria y solo la aplica la DGII si le da la gana, lo cual es prácticamente nunca;  pero en el mundo civilizado esta garantía de disfrute  es cuestión de suerte y también genética. 
La buena noticia es que la genética solo influye en una tercera parte, por lo que hay dos terceras partes de probabilidades a favor, y esos dos tercios dependen de lo que hagamos para que estos años añadidos sean todo un éxito y marquen una diferencia positiva. Así que con estos dos tercios se lleva ventaja a la perspectiva según la cual  se ve el vaso medio lleno o medio vacío, dependiendo de si somos optimistas o pesimistas.
Así que regresar al pasado para estudiar y conocer mis primeros dos actos, es lo que,  como aconseja Jane,  me propongo hacer escribiendo mis memorias.  ¿Quién era yo en realidad?,  no aquella que mis padres u otras personas me dijeron que era o me trataron como si lo fuese.  Sino ¿quién era yo?  ¿Quiénes eran mis padres – no como padres -  sino como personas?  ¿Quiénes eran mis abuelos? ¿Cómo trataron a mis padres? Este tipo de cosas.
Tal vez el propósito central del tercer acto, como lo llama la actriz,  y que yo  para aterrizarlo a la realidad de los que solo somos actores del teatro de la vida,  prefiero llamar El Último Cuplé, en recuerdo de la famosa película de Sarita Montiel - sea que aunque generalmente nos empecinamos en afirmar que las reacciones negativas a los acontecimientos y personas del pasado se convierten en  mañas viejas que no se pueden cambiar,  si volvemos atrás y cambiamos nuestra relación  con las personas y acontecimientos del pasado, las vías neuronales pueden cambiar. Y si somos capaces de tener sentimientos más positivos sobre el pasado, esto se convierte en la nueva norma.  Lo cual la lleva a hacer una metáfora diciendo que equivale a reiniciar un termostato, pues lo que nos hace sabios no es tener experiencias, sino reflexionar sobre las experiencias que hemos tenido.  Porque además, nos ayuda a ser íntegros, nos trae sabiduría y autenticidad.   Y nos ayuda a convertirnos,  como dice la canción,  en lo que pudo haber sido y no fue.













domingo, 24 de marzo de 2013

EL ARTE DE LEER VARIOS LIBROS AL MISMO TIEMPO




No recuerdo exactamente cuál fue el primero que cayó en mis manos, pero imagino que sería un silabario de la colección El Sembrador,  porque nací antes de que se publicara el Nacho Dominicano,  en el que aprendieron a leer mis hijos y también mis nietos,  y que ahora me entero se lo están robando en el comercio porque los padres se lo encuentran caro y es por eso que los comerciantes lo encierran bajo llave.  En opinión de algunos, trescientos pesos son mucho para un libro cuando sirven para comprar un par de litros de ron.
Lo que sí recuerdo son algunas de sus lecturas, porque pasada la etapa del silabeo,  que aprendí con una profesora a quien solo conocíamos como La Doña, con un método muy sui géneris que consistía en intercalar la “u” entre  consonantes y vocales -  mua, mue, pua, pue…y así aprendíamos a leer - me encantaban las pequeñas historias que contenía ese Libro Primero de Lectura, y  junto a las famosas fábulas de Esopo, se me ha quedado grabada la del niño que imitando a su amigo Rafaelito le dio por intervenir en la conversación de los adultos para corregir lo que la mamá decía:  -¡Así no es, mamá!  Hasta que un día la mamá le dijo:  ¡Pues, díselo tú Rafaelito! y el niño, avergonzado, bajó la cabeza y aprendió la lección.
El caso es que me tocó leer muchos clásicos griegos,  porque eso era lo que más había en la biblioteca de mi papá, y libros de santos como la Vida de María Goretti, porque era lo que más había en los colegios de monjas en que los que estuve interna algunos años.
Pero luego,  leía cuánto caía en mis manos, desde las famosas tiras cómicas o historietas  ilustradas a los que le decíamos paquitos,  incluyendo los que publicaban los diarios:  Educando a Papá, Trucutú, Popeye, Mandrake el Mago y su amada Narda,   hasta alguna novela rosa de Corín Tellado que estuvieran leyendo mamá o mis hermanas mayores.  A lo que nunca pude entrarle fue a las famosas novelitas de vaqueros,  que hicieron su agosto en los años sesenta, tanto que  había gente que hasta las coleccionaba, como Don Enrique, el papá de Sonia, una amiga de infancia, que como se pasó la vida heredando nunca dio un golpe ni de karate y su ocupación más seria consistió en leer las susodichas novelitas, para lo cual todos los días tras levantarse y ser atendido a cuerpo de rey por su esposa Doña Mirín, procedía muy juicioso a enfrascarse en su lectura.
Por mi parte, yo no discriminaba, lo importante era leer y leer, a todas horas, hasta en el momento de las comidas en familia,  por lo que me gané más de un regaño,  y todavía de noche aunque fuera con un foco bajo las sábanas, cuando se apagaban las luces y me ordenaban dormir.  La lectura es para mí como una droga, por eso,  cuando estoy desesperada con el síndrome de abstinencia,   he llegado hasta leer las etiquetas de los frascos de productos de aseo personal en el baño.
Ya adulta he tenido mis libros preferidos aunque también he llegado a comprender que un tema no te cala hasta que no llega el momento para que te guste o lo entiendas.  ¿Será por eso que no he podido pasar de las primeras páginas de El Péndulo de Foucald?  También me pasa con la mayoría de los libros de autoayuda tan famosos hoy en día, pues cuando lo intento me asombra la capacidad que tienen sus autores de darle vueltas y mil vueltas a la misma idea, sin que al final lleguen a convencerme, quizá el secreto es que los terminan siendo ayudados son ellos mismos con la cantidad de dinero que llegan a recaudar con su venta.
Hay libros que, cuando los comienzas, simplemente no te puedes despegar y así he llegado a releerlos una y otra vez porque simplemente me niego a decirle adiós a sus ideas o personajes.  Es por eso que creo que los buenos libros son los que mientras más viejos y más lees, más te gustan.
Otras veces comienzo una lectura enamorada del libro,  pero si cometo el error de abrir otro, las palabras que me susurra al oído me obligan a compartir amores como una amante infiel y voy intercalando páginas de más de uno.
Lo que tiene de bueno este método es que me permite visitar en un mismo día lugares tan dispares como la laberíntica y decadente Venecia, vagando por sus calles con la Deyanira Alarcón de Antonio Gala, o de repente encontrarme en el culo del mundo para beberme un tecito compartiendo con los chilenitos de la isla de Chiloé, al que me invita la Maya de Isabel Allende, viajar en el tiempo leyendo las Memorias de Adriano que escribió Marguerite Yourcenar pero tradujo Cortázar sin que ninguno de los dos haya vivido en la Roma antigua de los Césares, aunque quizá sea cierto lo de que la gente reencarna, sin contar que al mismo tiempo leo en mi Kindle “How to deliver a Ted Talk”, a ver si algún día, después de agotar las diez mil horas de práctica como han hecho todos los que han sobresalido en algún arte o destreza,  puedo dar una conferencia de dieciocho minutos con el tema “Cómo leer cien libros al mismo tiempo”.


sábado, 23 de febrero de 2013

EL BOSQUE ENCANTADO DONDE VIVE EL COCODRILO LECTOR Y EL MURCIÉLAGO ENAMORADO




Como su mami tuvo que ir a San Pedro me tocó hacer de nana de Valeria, tiempo que aprovechó para narrarme la última de sus historias que escuché fascinada, interrumpida a veces por la necesidad de atender el guiso que dejó Titón en la estufa con encargo de que lo vigilara.
-Mama, escucha mi nuevo cuento- dice Valeria, mientras da vueltas por la habitación sin dejar de ver los muñequitos.
La nana de la princesa (porque claro, ese es su mundo, y en todos sus cuentos hay princesas), le leyó el cuento del bosque encantado, así que esa noche, ella hizo su maleta y le dijo a su mami que se iba a pasear, pero realmente se fue al bosque encantado…(y esto último me lo dice secreteado).
-Pero, Valeria, ¡las princesas no hablan mentiras!
-Es que fue en sueños Mama, ella fue con la imaginación.  El caso es que cuando llegó al bosque encantado se encontró con el Totodrilo  y estaba muy sucio y olía feo polte no tenía agua para bañarse, y la princesa se lo llevó a su casa para  te se bañara y le puso perfume.  Entonces regresaron al bosque encantado polte la princesa tenía te buscar su maleta y en el camino se encontraron al murciélago llorando polte había perdido su esposa.  La princesa le dijo:  Ven nosotros te ayudamos a buscarla.
-Pensé que los murciélagos volaban Valeria ¿cómo entonces lo acompañaron la princesa y el Cocodrilo?
-Sí, sí, el volaba y la princesa y el totodrilo iban caminando, caminando hasta que encontraron la esposa del murciélago y cuando la vio se puso muy contento y el totodrilo se quedó en su casa leyendo un libro.
-Yo pensaba Valeria que  como el cocodrilo vive en el agua, entonces se le moja el libro.
-No Mama, ese totodrilo no tenía agua, por eso tenía que bañarse en casa de la princesa, el totodrilo le gusta mucho leer libros, todos los cuentos los lee el totodrilo, y los murciélagos vivieron felices para siempre.
En eso bajo a la cocina porque por poco se quema la comida y en lo que resuelvo, “oigo” a Valeria muy calladita, así que cuando subo de nuevo a la habitación la encuentro con toda la boca pintarreteada, entro al baño y me encuentro con mi pintalabios rosado echado a perder y tollo por donde quiera.  No puedo evitar explotarme de la risa.  En el intento por borrar las huellas del desastre Valeria usó wipes y se le tiñeron de rosado las manos.  Al ver que me rio y vengo con la cámara a tirar la foto, llora porque piensa que se lo voy a contar a su mami.
Le prometo que no y le hago el cuento de cuando Javi, su primo usó todo un frasco de mis burbujas preferidas para bañarse, y fue tanta la espuma que hizo en la bañera que subía hasta el techo,  me asusté muchísimo porque no lo encontraba perdido en la espuma.  Valeria entonces se ríe pero me pide que no se lo diga a su mami, y ese es nuestro primer secreto.  Cumplí mi promesa y no se lo dije a su mami pero lo subo al FB que es lo mismo que contárserlo a todo el mundo.


martes, 19 de febrero de 2013

CUANDO MUERE LA TARDE


Cuando salgo a caminar por las tardes, aunque mi objetivo es hacer ejercicio para combatir los efectos de la vida sedentaria, aprovecho para comulgar con la naturaleza y detener mi vista en detalles, que con la prisa, la mayoría de las veces no miramos.
Es así como disfruto con la suave brisa que me acaricia el pelo, del sonido de las aves que deleita el oído, los olores a grama, a flores o a tierra mojada que arrastra el viento,  y como es la hora en que el sol dice adiós haciendo brillar con más intensidad sus últimos destellos del día, observo asombrada su reflejo dorado en las copas de los árboles, en los techos de las casas y hasta en las telarañas de algún arbusto.    
Es un momento sagrado en que me siento una con el universo creación de  Dios y también con la obra de los hombres,  porque esta despedida que hace el astro rey antes de morir la tarde, la he visto manifestada también  en el interior de algunas de las casas, en la mía y la de algunos amigos.
Los que tenemos cristales por donde entra la luz del sol antes de acostarse, podemos asistir maravillados  al espectáculo con que se luce diciendo adiós, porque es como si durante  esos últimos breves segundos, que generalmente no alcanzan el minuto, acentúa su fulgor  mientras sus rayos bailan la despedida para asegurarnos que no es una muerte definitiva, que aunque lentamente vayan cayendo las sombras, persiste la promesa de un nuevo amanecer.
Y aunque me encanta el soneto de Federico Bermúdez Ortega dedicado a la señora que parece una tarde que va a morir, tan honda de sus ojos la intensa languidez y el velo de infinita tristeza evocadora que cae sobre la cera de su anemiada tez,  pienso que al menos en nuestra isla tropical en cada atardecer  late la amenaza que le hace Salomé Ureña al invierno, cuando le dice que llegue en buena hora más no presuma, ser de estos valles regio señor, que en el espacio mueren sus brumas, cuando del seno de las espumas, emerge el astro de esta región.



lunes, 11 de febrero de 2013

CUENTOS DE PRINCESAS, DIAMANTES Y RATONES



Los tiempos han cambiado, pero las relaciones entre abuelas y nietas siguen siempre igual.  A veces Valeria me entretiene la siesta contándome cuentos cuando voy a su “casita” a visitarla después del almuerzo. Como toda una buena anfitriona acostumbra guardarme algún dulce o chotolate para compensarme tal vez por el café de mentirillas que me sirve.  Es nuestro tiempo de compartir íntimo, solas las dos. 
Le gusta tener la televisión encendida y al mismo tiempo jugar con su Ipad, así que para desconectarla del mundo virtual en que viven los niños de ahora, y también muchas abuelas como yo que no me despego del Kindle, le pido que me haga un cuento y Valeria comienza:
Había una vez (porque todo cuento que se precie de serlo así es como debe comenzar) una princesa (porque claro, ella es la Princesa Real de los ancestrales reinos de Tolombia y Juandolandia  que vive en una isla bajo el mar, y como ha hecho especial amistad con Miah en el colegio juntas se enteran de todo lo que sucede en los otros reinos) y había también un Monstlo que se lobó el diamante que brillaba encima del castillo…los latones (le pregunto si se trata de Cenicienta que es la que tiene en su historia amigos ratones porque Valeria todavía no pronuncia la erre aparte de hablar como los chinos)  no Mama, los latones de Cenicienta se fueron (¿a buscar el Sempirer? – le pregunto)   Mama:  no se dice Sempirer sino Príncipe (Ah! ya aprendiste a decir Príncipe porque fuiste tú que me enseñaste a decir Sempirer) ¡Mama atiende! estaban  buscando el Monstlo que estaba atí ( y me señala el sitio en el dibujo porque la princesa de los reinos de Tolombia  y Juandolandia cambia el sonido de las letras todavía)  eran tles latones, tu sabes Mama?   todas las casas estaban muy sucias ¡pero todas!  (y esto lo dice haciendo énfasis con las palabras y los gestos) porque se perdió el diamante y Sirenita también buscaba en las cuevas de la playa y Aurora (la princesa o la qué está contigo en el colegio Vale?) ¡No Mama, esa es mi amiguita, pero la Princesa Aurora es la que se pinchó un dedito y se durmió y el Príncipe la besó para que despertara (perdóname Vale pero es que a veces se me confunden las princesas, le digo, además yo pensaba que era una rana la que cuando la princesa la besaba se volvía un príncipe) No mamá – no confundas los cuentos (y esto lo dice mientras cierra los ojos  en señal de la paciencia que debe tener conmigo y me embeleso contemplando sus largas pestañas que proyectan sombras en sus adorables cachetes)  y Bella le preguntó a la Bestia si había visto el Monstlo porque ellos son amigos  ¿sabes? (así es como me mantengo al tanto de todo lo que sucede entre los miembros de esta realeza de cuentos) y el Príncipe de Cenicienta estaba feliz porque a él no le gustan los latones, entonces los enanos encontraron el diamante y mataron el Monstlo que estaba escondido en sus minas porque se quelía lobar todos los tesoros y  fueron con Blanca Nieves a subir el diamante que era muy glande en el castillo, era muy alto y no alcanzaban para subirlo encima del castillo…aunque Rapuntzel estaba aliba pero la tlenza no llegaba para que  amalalan el diamante y lo subieran y  entonces  Jasmín que tiene una alfombra mágica voló con el  genio y lo pusieron – mira Mama el dibujo que hice del castillo con el diamante y  esa es la princesa y atí un arco iris y todas las casas brillaron y todas las princesas vivieron felices para siempre!
¡Mama, Mama…te dolmiste!
No Vale, es que yo también vivo muy feliz contigo ¿porqué tu eres tan linda?  le pregunto
Se queda pensando un latito y me dice:  ¡Porque Dios me hizo así!