sábado, 12 de enero de 2013

CHARLIE, MI HAITIANO FAVORITO




Hoy 12 de enero se cumplen tres años del terremoto que devastó Haití.  Mientras Charlie me ayuda a quitar el arbolito, recordamos juntos ese nefasto día en que precisamente estuve pensando en él,  porque mi arbolito es muy alto y sin su ayuda se me hace difícil desarmarlo, y fue cuando me enteré de la terrible noticia,  porque Charlie  se encontraba allá en Jacmel de vacaciones cuando le agarró el desastre y pasaron muchos días sin que tuviéramos noticias de si había sobrevivido.
Al final se las ingenió y pudo hacer una llamada desde un celular para avisarnos que a él y a su familia no les había pasado nada.
Su nombre real es Adelson Fresnel, y lo del apodo me cuenta entre risas que es su nombre artístico porque siendo un estudiante actuaba en obras de teatro en la escuela, y de ahí le quedó el sobrenombre.  Porque Charlie tiene vena de cómico!
Me cuenta que nació en Jacmel en 1976, y cursó estudios hasta el séptimo curso.  Tiene  dos hermanos y tres hermanas, pero las hembras no estudiaron y su hermano  menor dejó la escuela en el segundo curso.  Charlie en cambio no solo habla creole, sino también francés y durante su estadía en nuestro país ha aprendido mucho español.  Me dice que al principio, de veinte palabras solo entendía dos, pero poco a poco ha ido aprendiendo.
Vino a Miches  en 1999 detrás del hermano mayor   que trabajaba en agricultura,  pero en el 2006 decidió venir para la zona de Juan Dolio y desde entonces comenzó a trabajar como obrero en la construcción.  Lo conocí cuando estaba construyendo mi casa aquí en Metro, y cuando se terminó la obra, me dijo que quería quedarse con nosotros.
Desde entonces Charlie ha sido como un miembro más de nuestra familia, además de jardinero es el asistente personal de mi esposo limpiando la piscina y el barbeque, lavando los carros y ayuda en todo lo que le pedimos.  En sus tiempos libres, además de trabajar en otras casas donde lo hemos referido, cultiva conucos a ambos lados de mi casa:  yuca, guandules, auyamas, molondrones, plátanos y de lo que cultiva come y comparte el resto con los vecinos de Los Conucos, donde vive, aunque en mi casa aparte del almuerzo se bebe como un botellón de agua todos los días.  Me la paso diciéndole que no desperdicie el agua de la manguera, lo cual me desespera, y digo que “estos haitianitos acabaron con el agua en Haití y quieren acabar con la de este lado de la isla”
La historia de Charlie imagino es una de tantas. Me dice que su mamá tiene como setenta años y el papá  cincuenta y ocho.   Su papá trabajaba en agricultura en el amplio terreno alrededor de donde vivían pero nunca ha salido de la miseria más abyecta.  Cuando llovía cosechaba guandules y todo tipo de granos, cacao, víveres, pero en tiempo de sequía no se producía nada.
-A lo die año yo cosé zapatilla y también limpiarla.  Yo le disi a mi pai que economice, pero se iba con lo cuero y gataba el dinero.  Yo le dis:  uté quiere algo pa la familia, economice, pero se iba con lo cuero y no daba nada.  Pero yo le disi, yo lo quiero,  algún dia tu no pue trabajá, dale mucho amol a la familia,  pero no me quería.  Mi pai de tanto trabajá se puso ma viejo que mi mai y ahora que yo le da todo me quiere.  Yo taba en la casa que toy haciendo y oí un ruido como un helicótero.  Losombre que me ayudaban se había ido y la familia andando por ahí.  Yo sale a la calle a ve qué pasa y tuve que agárrame del hierro de la calle, me agarré duro  y la tiela daba vuelta.  Solo duró como 35 segundo polque si llega a durá má de un minuto acaba con tó.
Charlie pudo regresar finalmente ese año a fines de enero,  aunque siempre va de vacaciones y regresa; más  desde entonces ha estado trabajando mucho y mandando todo el dinero que gana a su familia, pero me dice que todo se va en medicinas porque sus hijos se enferman mucho ya que viven en descampada.  Con sus ahorros compró 85 planchas de zinc para techar la casa aunque no tiene piso ni puertas, pero cuando vino Sandy se le voló el techo.  Tiene dos varoncitos, uno de 11 años y otro de apenas dos años, pero de diferentes mujeres.  Los cuida una hermana.  Le pregunto por las madres de los niños y me dice que nunca los han cuidado, que la teta no daba leche y el tuvo que comprarle Enfamil cuando eran bebés.  Las dos madres andan por ahí, según me dice, una en Santo Domingo y otra en Puerto Príncipe.  Ahora quiere regresar a  ver si termina la casa con un financiamiento bancario porque Charlie ya tiene cuenta en el Banco Popular.
Antes de despedirse me dice que nos quiere mucho y  en su mirada triste y enrojecida leo que es sincero. Y pienso en la canción de John Lennon, y me imagino un mundo donde no haya fronteras y mientras escucho la melodía medito la letra.

IMAGINA QUE NO EXISTE EL PARAISO                                            
ES FÁCIL SI LO INTENTAS,
SIN EL INFIERNO DEBAJO NUESTRO,
ARRIBA NUESTRO, SOLO EL CIELO.
IMAGINA A TODA LA GENTE
VIVIENDO EL HOY...
IMAGINA QUE NO HAY PAÍSES,
NO ES DIFÍCIL DE HACER,
NADIE POR QUIEN MATAR O MORIR,
NI TAMPOCO RELIGIÓN,
IMAGINA A TODA LA GENTE,
VIVIENDO LA VIDA EN PAZ...
IMAGINA QUE NO HAY POSESIONES,
QUISIERA SABER SI PUEDES,
SIN NECESIDAD DE GULA O HAMBRE,
UNA HERMANDAD DE HOMBRES,
IMAGÍNATE A TODA LA GENTE
COMPARTIENDO EL MUNDO
PUEDES DECIR QUE SOY UN SOñADOR,
PERO NO SOY EL ÚNICO,
ESPERO QUE ALGÚN DÍA TE UNAS A NOSOTROS
Y EL MUNDO VIVIRÁ COMO UNO.

domingo, 6 de enero de 2013

SIGUE TU ESTRELLA


No importa los años que hayan pasado ni mi edad cronológica, todavía creo en la magia del Día de Reyes. Junto con el personaje de Peter Pan, mi primer amor, es una de las fantasías a la que me niego rotundamente a renunciar.  Se lo cuento a mis nietas a cada rato y las invito a que en la noche cuando cierren los ojos, me acompañen en sus sueños porque todavía al correr los visillos de los ventanales de mi habitación cada noche, pienso que puede venir  Peter con Campanita a rociarme con polvo de hadas para que pueda salir volando bajo el cielo y sobre el mar hasta llegar a la Tierra de Nunca Jamás y vivir mil aventuras en un mundo donde hablan no solo las flores,  árboles y  animales, sino hasta las montañas y las rocas,
Y no es que tenga nada en contra del gordo Santa Claus, pero para mí, Santa es el personaje de los nuevos tiempos, nacido en la Era de la Abundancia, donde los niños hijos de padres con posibilidades económicas, tienen tantos juguetes, que terminan aburridos, no saben qué jugar, a menos que no sea ensimismarse en los juegos electrónicos que tanto aíslan y envician, al punto que los llamas por sus nombres y no responden, viven en un mundo de galaxias, donde hay que acertar al blanco para eliminar lo que te estorbe y conseguir la meta de ir escalando a otros mundos:  Tal cual el mundo real.
En los buenos tiempos de los Reyes Magos, sin embargo, los niños nos íbamos desde la tarde anterior a recoger la yerba de guinea que debíamos poner junto con el agua para los camellos debajo del arbolito de Navidad.
Los papás nos animaban a  acostarnos y dormirnos tempranos para que Melchor, Gaspar y Baltasar pudieran cumplir con su tarea de amarrar y alimentar sus camellos de forma  que descansaran del trote y los bultos,  mientras ellos descargaban los juguetes que al otro día eran nuestra sorpresa y nuestro encanto.  Muñecas, con cuerpo de trapo y caras de porcelana, bicicletas, casitas, pelotas, juegos de té, trompos de música y luces,  sombreros de vaqueros y pistolas de mito; pero solo un regalo por niño, quizás dos, que debíamos atesorar y cuidar durante todo el año pues no habría más juguetes hasta el próximo seis de enero. 
El resto del tiempo, si se nos agotaba la ilusión por el juguete, debíamos contentarnos con fabricar a nuestro antojo muebles de cartón y vestidos de retazos para la muñeca, y los varones sus trompos y carritos de palo, guayubinas hechas con tapitas aplastadas y gangorras, chichiguas de colorido papel encerado, barquitos de papel que flotaban en el agua de los contenes cuando llovía…en fin todo un mundo en que solo se contaba con la imaginación para reciclar y convertir las cosas en un mundo de fantasía.
En mi pueblo, Bonao, Petán repartía juguetes especialmente entre los más pudientes, que eran quienes menos los necesitaban.  A nosotros mi papá nos tenía terminantemente prohibido aceptar esos juguetes, para eso él se esmeraba en ir a la capital a comprarnos las últimas novedades aunque siempre pensamos que eran los Reyes ya que conservamos hasta muy crecidos la inocencia.
Todavía me duele que tantos niños  hayan amanecido el día de hoy sin juguetes, pero más me duele que la crueldad del mundo les haga perder su inocencia en que los Reyes Magos si existen, me duele que ya no haya padres que rompan vitrinas para robar un juguete para sus hijos como en el poema de María,  sino para los vicios en su moderna  versión de Gastar, Malhechor y Basaltar, pero confío que hoy habrán muchos Reyes repartiendo juguetes y alegría en los barrios más necesitados,  aunque como camaleones - porque eso es parte de la magia -  se transformen en todas esas personas que se dedican a preservar la alegría!

viernes, 28 de diciembre de 2012

¡INOCENTE MARIPOSA!


 
In Memorian

Cada año, tan lejos como me llevan los recuerdos, ocurría lo mismo.  Temprano en la mañana, el veintiocho de diciembre, Mamá Ana nos llamaba para darnos alguna noticia, generalmente buena y zonza porque era incapaz de hacer maldad,  como se ha dado el caso de quienes por estar con la broma han mandado gente al hospital o matado más de uno de un susto.  Desde hace tiempo por lo menos yo,  no caía, pero eran muchos los que se tragaban el cuento, que si Fulano se ganó un dinero en una rifa o la lotería, o que si la jamona se iba a casar, o el tío se iba de viaje, o un primo a mudarse a una casa mejor y más grande.  A veces, tratando de embaucarnos, se limitaba a algún cuento más creíble, como que vengan a ver el vestido o los muebles nuevos que se había comprado.
En esta fecha se conmemora la festividad de los Santos Inocentes, en memoria de los niños cuya matanza se atribuye a Herodes, quien para evitar que el niño Jesús sobreviviera, después que le falló lo de  querer engatusar a los tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, que no se tragaron el cuento de que le indicaran cómo llegar donde estaba el niño para él también adorarlo, sino que se fueron escurriditos por  otro camino, entonces mandó a que pasaran por cuchillo a cuanto infante se encontrara en “nosecuántos”  kilómetros a la redonda.  Pero, como además de reyes eran  magos, los orientales le soplaron la advertencia a José quien se encargó de proteger a su familia y pusieron los pies en polvorosa.
Aún así no entendía bien que tiene que ver la masacre ordenada por el cruel Herodes con el hecho de que te quieran engañar para reírse a costa de tu ingenuidad, porque lo que son los reyes ni se dejaron tomar el pelo con todo y las copiosas barbas que lucían,  ni volaban sobre el lomo de mariposas, por muy magos que fueran, sino que montaban a camello como cualquier mortal de esas regiones; así que   lo googlié y ahí es cuando me entero que la tradición viene de un enamorado que en desespero total ante la indiferencia de su amada se bebió unos tragos de más y creyendo ver unos monos entre las ramas del jardín, alertó a los camareros de la fiesta donde se hallaban y resulta que lo único que encontraron fue una indefensa mariposa.  Antes de eso en la Edad Media se celebraban para estos últimos tres días del año las Fiestas de los Locos, por lo que la iglesia para contrarrestar el libertinaje e inmoralidad a que estas fiestas se prestaban, estableció se conmemorara el Día de los Santos Inocentes, en representación no solo de los que asesinó el loco de Herodes, a cuyo eufemismo todavía se recurre cuando se quiere amedrentar los niños que joroban la paciencia de los adultos, sino también de los que tristemente son abortados antes de ver la luz del mundo.
Como ya estamos a fin de año, aprovecho para anunciar a mis sufridos lectores que con el año que concluye,  termina también la publicación de este blog, ya que de ahora en adelante en lugar de estar Juandoliando quiero dedicarme a actividades más abarcadoras que podría llamar Mundoliando, y al mismo tiempo más productivas porque la escribidera, en mi caso, no tiene retribución alguna, salvo algún comentario de gente a quien he hecho reír o llorar, pero nunca bostezar de aburrimiento pues si le aburre ¿para qué lo lee? así que, ya lo saben, con estas líneas les digo adiós:









¡Inocente mariposa!


miércoles, 28 de noviembre de 2012

ANHELOS




Como polvo de estrellas son mis pensamientos,
Cuando cierro los ojos, me ilumina su luz
Y surge de mi mente, la magia hecha palabras
De un mundo de ilusiones, cargado de promesas
De ¿quién sabe? detrás de la demora se encuentra la alegría
Abro mi corazón a la esperanza, lo cierro al desaliento
Quiero ser mensajera de noticias amables, de imágenes hermosas
Que cambien las balas por rosas
De la vida elijo las cosas preciosas:
La paz, la justicia, el amor
Escojo la risa ¡afuera el temor!
Y me siento una con el universo
Con la hermana luna, el hermano sol
Descalza y desnuda como vine al  mundo
Descalza y desnuda así también me voy
No llevo teneres, sólo lo que soy

lunes, 15 de octubre de 2012

LIBROS PERDIDOS


Cuando pienso en “libros perdidos” me pregunto  adonde fueron a parar todos aquellos que nutrieron mi infantil imaginación con personajes y leyendas imposibles. 
Historias de héroes y reinas, barcos y navegantes extraviados, seductoras sirenas, guerreros y rivales, filósofos y locos que vivían en un tonel, tejedoras incansables que destejían de noche lo tejido en el día, recuentos inagotables con nombres que es difícil pronunciar, caballos de madera donde cabían miles de soldados, ideales que parecen haberse extinguido junto con las mentes de donde brotaron.
Virtudes conyugales que impulsaban a la esposa a una espera infinita del amado, eterno viajante, que finalmente un día llega escondido y con ayuda del hijo, también aventurero, libra una batalla para desalojar del palacio de su reina los bastardos pretendientes parásitos.
Adónde fueron a parar esos libros que acaricié en la infancia, que leí hasta quedarme dormida con ellos sobre mi almohada, con pasión y adicción, al extremo de no quitar los ojos de sus páginas ni siquiera para comer,  que llenaban mis sueños por las noches de anhelos y fantasías  y en el día me hacían flotar en una nube de irrealidad de la que se me hacía difícil aterrizar, a no ser convertida en lluvia y vientos de lágrimas y suspiros.
Así pasé de la etapa mitológica a los clásicos rusos que apretaron mi pecho y mi garganta llenándome de compasión por la pobreza y la vida triste y sombría que reflejan seres imaginarios que me parecieron siempre tan reales como si conviviera con ellos.  Gemí hasta agotarme con los miserables en las calles del viejo Montmartre, sufrí con los injustamente perseguidos, y  vertí tantas lágrimas que la humedad desbarató páginas,  me volví loba esteparia aislándome en la soledad, y cuando la maternidad llegó a mi vida, estreché recién nacidos en mi pecho diciéndoles que su origen venía de las ansias del corazón al jugar con mis muñecas de infancia y adorar lo infinito en el altar del hogar.
Un principito me enseñó que lo importante no es la belleza de la rosa ni sus espinas, sino que sea tu rosa, que las cosas más sublimes de la vida son gratis y cotidianas como los atardeceres, y que lo esencial es invisible a los ojos y solo se ve con el corazón.
Llegaron los fantasmas macondianos y cien días no alcanzaron para vivir con ellos su soledad milenaria, o flotar con la levedad de Remedios la Bella; ese libro de Gabo ha sido uno de los perdidos que tuve que readquirir recientemente porque todavía sus personajes me llaman y despiertan por las noches.
La poesía y sus rimas han llenado de música y suspiros mis días,  empezaron a maravillarme mostrándome hileras de bebés con labios rojos en una ficticia juguetería,  a cautivarme con el sonido de la lira de David, la tristeza de una princesa que el bufón no disipaba, o la nostalgia de un  inca que soñó con su castellana, hasta perderme en una isla negra y vivir adrede con cronopios y famas, en un lugar colocado en el mismo trayecto del sol
Son tantos los libros que he perdido y muchos también los que he reencontrado;  los más preciados, ya desvencijados, he querido atarlos con cordones para evitar que sus páginas echen a volar, a otros los he ido dejando en el camino, algunos los recuerdo,  a pocos he  olvidado.  Y, aunque todavía me resisto a leer en un Kindle, quién sabe si ahí estará la clave de recuperar los que deban permanecer siempre a mi lado.
Y al fin llegué a las fábulas y cuentos de Monterroso, para aprender que a escribir se aprende escribiendo, y que empezando por mi misma no hay que tomar nada en serio,  que el pensamiento y la imaginación no tienen límites, por lo que la historia de la tela de Penélope puede ser reescrita de nuevo mil veces de mil maneras distintas,  porque el viejo Homero “a veces se dormía y no se daba cuenta de nada”.         

viernes, 24 de agosto de 2012

UNIENDO PUNTOS




Esperando a Isaac me puse a ver algunos videos de TED TALKS, y aunque más de uno me encantó, el de Steve Jobs me llegó más que ninguno.
Como sabrán mis lectores Steve Jobs fue el creador de APPLE/PIXAR y en el discurso que dirigió a los graduandos de Stanford en el año 2005 narra tres historias cortas sobre su vida, a cuál más fascinante.
Les habló de cómo  la vida solo puede apreciarse en retrospectiva, viendo cómo se unen los puntos que forman el tapiz, que tal como dice Somerset Maugham en su libro Servidumbre Humana, puede ser más o menos artístico o intrincado, aunque al final el más  sencillo que es el del ser humano que nace, crece, se reproduce y muere es al mismo tiempo el que tiene mayor belleza en su simplicidad.
Por lo que viendo en retrospectiva la historia de mi vida desde que salí del Banco Central en el 1987, esta vez mi Historia No. 101, no versará sobre lo que viví durante esos dieciocho años, lo bueno, lo malo y lo feo, sino de lo que me hubiera perdido si hubiera seguido o regresado a trabajar a esa institución a quien todos los que participamos en Raíces BANCENTRAL, feliz iniciativa de José Clemente, siempre consideraremos el útero en el que nos formamos, pero del que en algún momento más tarde o más temprano, debemos salir para nacer.
Si no hubiera salido del BC, me hubiera perdido la maravillosa experiencia de trabajar en el Banco de Reservas durante tres años, en los cuales conocí y ayudé mucha gente valiosa, y fui parte importante en la creación de la Oficina de Remesas en New York, la cual aunque sabíamos que no iba a dar resultados por el tema de la desventaja en la tasa de cambio, hubo que instalar para seguir directrices de las altas autoridades.  Esa experiencia significó viajar a New York a menudo durante casi dos años, participar en toda la logística desde buscar local y personal hasta servir de intérprete en todas las reuniones con la Reserva Federal y los corresponsales del BR,  momentos luminosos como fue la fiesta de inauguración de la Oficina, para lo cual viajé téte a téte con Freddy Ginebra, Juan Luis Guerra y 440, y disfruté de la vida bohemia en Greenwich Village con ese grupo.
Si no hubiera salido del BC no hubiera sido parte de las 14 coordinadoras internacionales que con Women´s World Banking desarrollamos un proyecto de capacitación y desarrollo para micro y pequeñas empresarias.  Esta experiencia me permitió viajar a New York con 15 de las 85 modistas que localmente lo integraron, viajar a Colombia junto con la Coordinadora General como Asesora  del proyecto que allá se desarrollaba, viajar a la India que visité durante dos semanas para participar con las otras coordinadoras en uno de los varios Talleres que fueron parte del programa y vivir mi experiencia oriental mística de compartir con las vacas, visitar pagodas y usar un bello sari color naranja que me regalaron las modistas de allá (pero eso Pequeño Adams, es otra historia)  para finalmente ser seleccionada como vocero para contar la experiencia dominicana ante un auditorio de más de 100 Presidentes de ONG´s en la Universidad de Washington, DC., ya que nuestro proyecto fue el mejor de los 14 países participantes.
Si no hubiera salido del BC no hubiera sido profesora universitaria en UNIBE donde por cinco años impartí clases de administración de empresas a alumnos de nuevo ingreso que llenaron mi vida de renovados bríos y alegría, porque fue como volver a tener hijos jóvenes cuando ya los míos eran adultos.
Si no hubiera salido del BC no hubiera sido Gerente de Recursos Humanos en el BNV, donde tuve un reencuentro bancentraliano con el personal de FIDE e INFRATUR que pasó a reintegrarse a esa institución en la cual pasé cerca de cuatro años maravillosos haciendo lo que me gusta hacer:    Ayudar a la gente, compartiendo las penas y alegrías de las personas  que diariamente se reunían conmigo para transmitirme y canalizar sus sueños e inquietudes.
Si no hubiera salido del BC no hubiera sido parte del proyecto de recuperación de la UNPHU en el cual durante casi dos años ayudé a su Rector a iniciar este proceso haciendo labores multitasking desde Secretaria de los Consejos Académico y Administrativo, hasta coordinar la mudanza del viejo  Campus a las nuevas instalaciones.
Si no hubiera salido del BC no hubiera construido esta casa en Juan Dolio, para lo cual  aunque tuve un ingeniero y un arquitecto, me convertí  en experta en esas dos profesiones, porque desde el primer block hasta su jardín y su huerto, han ocupado durante estos años mi tiempo y mi entusiasmo, y en la cual he recibido la satisfacción de ver a mis cinco nietos jugar y correr libremente, sin los peligros y temores de la ciudad.
En fin, si no hubiera salido del BC, no me hubiera inventado JUANDOLIANDO, que me ha dado la oportunidad de escribir, primero como articulista en Estilos de Diario Libre, luego en mi propia revista y ahora en los proyectos de publicación futura a que dedico gran parte del  tiempo.
Y, para terminar terminando, disfruto del privilegio de que los amigos puedan llamarme a cualquier hora a compartir un vinito o cantar en un Karaoke, y salir sin temor de mi casa, sin importar si es de noche,  porque en esta parte del mundo la tranquilidad y seguridad  nos permite deleitarnos con lo que la vida  da con gratuidad:   la paz de contemplar el mar, los atardeceres más hermosos  y las más espectaculares noches de luna llena.  Por eso el logo de JUANDOLIANDO lo forman todos esos puntos que se unen por debajo con lo que parecen ser pequeñas olas, pero son en realidad  las sonrisas con que me recibe el despertar de cada día. 

viernes, 17 de agosto de 2012

LUCES, CAMARA, ACCION... !!!




Después de la tempestad viene la calma! Ayer aprendí a soplar con el viento, dejarme arrastrar por las olas, bañarme bajo la lluvia, tostarme bajo el sol, rielar a la luz de la luna, hacer coro con los grillos, croar con las ranas, reírme si el fango se entra entre los dedos de mis pies o salpica mi cara, trazar figuras con el dedo en el polvo que cubre las cosas y en lugar de abstraerme ¡unirme a la multitud!
Desde la noche antes comenzó a llegar la parafernalia destinada a la preparación del set pues era necesario adecuar los ambientes  a la idea del guión. Suerte que la casa es abierta y despejada, pocos tereques  en el medio, así que no hubo mucho que mover.
Pero…  si me asombré del tamaño del camión de la noche ¡lo que llegó en la mañana me dejó boquiabierta!  No me costó mucho trabajo porque acabada de despertar los músculos de la quijada ya estaban ejercitados con los bostezos.
Camiones llegan y carros, autobuses, jeepetas y otros vehículos también,  y a puertas abiertas empieza a entrar el crew:  gente de todo tipo, altos, bajos, gordos, flacos, calvos, trenzas,  desaliñados, bien vestidos, el papá con el saco, las chicas de la utilería, el ejecutivo corporativo, el creativo, el productor, el director, los talentos, las encargadas de marca y ventas, el acalorado abanicándose con glamour, la gente de A&B comienza a brindar jugo y café, galleticas, refrescos y hasta mangú,  pantallas, cámaras, sillas, cajas, mesas, cables, en fin, un mar de gente y objetos inundó la casa adueñándose de todos los espacios y sobre todo luces y más luces para hacer sobresalir el villano de la obra, el Sucio, que las chicas de producción se esmeraron en crear como niñas jugando a quien ensucia más, acompañado de sus panas Tollo y Reguero, para luego ser vencido por la heroína, Limpieza, que vino artillada con todas las armas necesarias para ganar la batalla.
Con el staff acomodado en las clásicas sillas de director de cine en la sala de estudio, la producción  comienza casi por la escena final, la cual se repite una vez y otra vez hasta conseguir el resultado deseado.
Luego se pasa al inicio de la historia en el guión.  El papá vino vestido, pero es necesario probar el efecto del resto del vestuario, porque para vencer al Sucio y su pandilla,  Limpieza y su mini ejército tienen que estar artillados con armas de diversos calibres y ahí es cuando intervienen las encargadas del vestuario.  Los talentos escuchan con atención cuál es el resultado que se desea obtener y prueban repitiendo y repitiendo las frases pautadas cada vez que el asistente de dirección reclama Silencioooooooooo!...¡Acción!
La planta baja de la casa es un enjambre de gente que va de un lado para otro, cada quien atento a su trabajo.  En este hormiguero parece que vagan a la deriva pero todo mundo sabe lo que tiene que hacer.  Yo,  desde el principio estupefacta, la sorpresa era tanta que ni que me hubiera tomado un Taffil de dos:  Relax!  Así que decidí unirme al coro, y ¡como lo disfruté! Definitivamente creo que nací para este tipo de oficio, publicista y creativa de corazón!