miércoles, 28 de mayo de 2014
NIURCA
Tejedora de Los Conucos, ejemplo de trabajo y generosidad. Nació hace 66 años en la zona donde actualmente está ubicado Club Hemingway, que entonces se llamaba Punta Piedra, y después Villas del Mar, aunque ahora le dicen "el nuevo Juan Dolio".
Conserva clara su memoria y recuerdos y me cuenta que su papá cuidaba una finca de cocoteros de la familia Serrallés, puertorriqueños, y vivían en una casita de piedra, cal y arena, en la que la cerradura eran trancas, formadas por tablones de madera, el techo cobijado de cana, y las puertas se agarraban con rieles de tren, ya que era tierra de ingenios de azúcar, los pisos de arena, tres habitaciones, dos para la familia de seis hijos y una para echar los cocos, que se iban tirando por un hoyo y que los dueños usaban para fabricar copra, afrecho para puercos y manteca para jabón. La familia Serrallés eran también dueños del ingenio La Cabuya, que Trujillo les quería comprar y ellos no querían vender, pero como el papá sufría del corazón, le dio un infarto y al morirse Trujillo le mandó un cheque al hijo y se expropió el ingenio. Luego, un grupo de socios, entre los que menciona a Jose Jiménez, Candito Alma, Juan Bosch , Nany Reyes y Caquén, el dueño de Industrias Jaja, desarrollaron lo que hoy se conoce como Villas Del Mar y también a Playa Caribe, por allá por los años 50.
Trabajadora incansable, sabe leer pero apenas escribe, al tiempo que era empleada de limpieza en casas veraniegas, criaba puercos y chivos, vendía naranjas, limones y guineos, y así pudo criar sus cinco hijos, pues el papá no tenía trabajo. Ganaba 50 pesos, con los cuales compraba una lata de leche grande con cuatro pesos y diez centavos, y se la dejaba a la mamá para alimentar los hijos mientras se iba a trabajar.
Dice que nunca ha sido persona de vanidad, por eso con los primeros 600 pesos que ahorró, cortó unos palos y con la ayuda de vecinos construyó su primera casa, hecha de palos y puertas de zinc, pero aún así cuando el ciclón George, muchas casas se fueron menos la suya.
Conoce mucha gente de apellidos sonoros, como los Aguayo, que le dieron facilidades para comprar blocks y pisos cuando hizo la casa donde vive, la tierra se la compro a Johnny Hazim, y ha trabajado para gente como la familia Brache, Juan Sully Bonelly, Ico Cruz y su esposa Quiqui, y muchos mas.
Uno de los consejos recuerda le dieron es que quien tiene un empleo y pone un negocio, no deja el empleo porque después se queda sin trabajo y sin negocio. Por eso aunque vendía las blusas y vestidos que tejía a la puertorriqueña dueña de una zona franca, nunca dejó sus trabajos de limpieza de casas. Aprendió a tejer sola y es increíble la facilidad que demuestra en este arte, pues dice que con tan solo mirar un tejido, por difícil que sea, aprende como hacerlo. Una vez vio un chal tejido en Grecia y enseguida aprendió el tejido. Sabe hacer macramé y ha ganado incontables pesos reparando chancletas de goma a los pobres, cuando se les rompen, por solo un peso.
Sus hijos se hicieron bachilleres y uno de ellos vive en Canada, donde reconstruye casas, pone pisos y vende aceite para motores, las hijas están casadas y vive con uno de los hijos que trabaja vendiendo collares en la playa, pero ahora "la cosa está mala" y no se venden. Dice que crió a sus hijos sin vanidad, vistiéndolos von ropa usada porque "los pobres no tienen size", si la ropa les queda grande le cogen y si les queda chica la abren, la anchan o se la doblan o le ponen arandela. Por eso, a pesar de su vida precaria, además de su casa donde además de vivir, alquila piezas, tiene tres pequeños apartamentos en Los Conucos, que alquila mayormente a haitianos y aunque pasan meses y no le pagan, no los presiona porque sabe lo que es ser pobre.
Vino a tejer conmigo y una amiga y enseñarnos nuevas puntadas y cuando quisimos retribuirle no quiso aceptar dinero, por eso y todo lo que me cuenta digo que es un ejemplo de generosidad. Actualmente trabaja como voluntaria en el programa Leche y Miel, en Lily House, Juan Dolio, donde enseña a tejer a mujeres de las que "se las buscan" y quieren dejar esa vida y a otras que buscan recuperarse de las drogas dedicándose a un oficio digno.
miércoles, 14 de mayo de 2014
EL SEÑOR DE LAS SONRISAS
Todo el que entra o sale de Metro Country Club por la puerta dos que se conecta con la Autovía del Este recibe un regalo: la resplandeciente sonrisa de Miguel Reed.
Probablemente pocos saben su nombre verdadero, pues todos le llaman Sonrisitas, y es que, como dice este simpático portero, su sonrisa es un don que a él le gusta compartir con los demás.
Por eso, aunque tenga problemas o preocupaciones, las deja en su casa y tan pronto llega a su lugar de trabajo se dedica a alegrarle el día a todos los que utilizan sus servicios de portería.
Cuando me dice su nombre le pregunto extrañada por el origen de su apellido y es cuando me cuenta su historia.
Hasta los 14 años ignoraba que su padre biológico no era el hombre que lo crió sino un holandés que vino de turista a La Romana y tuvo un romance con su madre quien estaba entonces separada de su marido y nunca le habló al hijo sobre esto y solo cuando el holandés regresó dispuesto a darle su apellido, le dijo que éste no era su padrino, como hasta entonces pensaba.
Durante muchos años fue Pastor de una iglesia evangélica para lo cual realizó estudios de teología, más desde que comenzó a trabajar como Portero de la Puerta Dos, como se conoce a esta entrada de Metro, dejó de ejercer ese trabajo por dificultades del horario y nueve años mas tarde se siente feliz con su oficio, aunque no descarta volver a servir como Pastor ahora que dispone de un turno de trabajo que se lo permite.
Padre de ocho hijos, vive con ciertas comodidades que le ha proporcionado su papá holandés, quien le brindó recursos para que acondicionara y amueblara su casa, por lo que dice vivir bien, pero lo más importante es lo que considera como misión de su vida, alegrar a todos los que pasan a su lado con una sonrisa tan deslumbrante que algunos hasta retroceden para convencerse de que es verdadera y es que, Sonrisitas, aunque quisiera no puede evitar sonreírle a la vida!
jueves, 23 de enero de 2014
GOLF EN UNO: Golfistas Envejecientes y la Distancia
IN MEMORIAN
Conservó su humor hasta el último momento de su vida!
Dr.
Pedro A. Ricart
Nos guste o no, ¡todos estamos envejeciendo!
En mi caso, recientemente cumplí 57 años y por lo tanto soy un jugador de la categoría SENIOR (50-65
AÑOS) - la próxima categoría es SUPERSENIOR
(65 años en adelante). Aunque el golf es un deporte que permite jugar a
personas de cualquier edad, los que mayor reto tienen son los jugadores que han
comenzado el proceso del envejecimiento. Probablemente lo primero que notaremos
será que no estamos golpeando la pelota de golf con la misma distancia de
antes. Esto va ocurriendo poco a poco ya que envejecer es un proceso lento. Una
gran parte de la razón de esto es la reducción en la flexibilidad que es un
acontecimiento natural a medida que nos vamos poniendo viejos.
Otra razón es que la mayoría de nosotros
comienza a ganar algo de peso que es un proceso por igual natural si no
reducimos nuestra ingesta de alimentos ya que básicamente, nuestro metabolismo,
o nuestra capacidad para digerir y procesar los alimentos disminuye de
velocidad. Necesitamos menos comida para alimentar a nuestro cuerpo. Solíamos
ser capaz de comer cualquier cosa que queríamos después de jugar golf, ¡unas
cuantas frías, un buen filete, papitas fritas, lo que sea! ¡Ya no tanto!
Pero volvamos a la pérdida de distancia. Como
ya mencioné la flexibilidad es una parte importante de ella, pero también, a
medida que envejecemos, perderemos un porcentaje de nuestra masa muscular cada
año a menos que hagamos algo al respecto. El exceso de peso, o la famosa
barriguita, afecta nuestro plano del swing, la falta de músculo afecta la
fuerza y resistencia, y la menor flexibilidad afecta nuestro plano del swing y
la capacidad para girar. En otras palabras, se pierde poder.
Para contrarrestar este proceso de
envejecimiento, debemos activar algún tipo de rutina de ejercicios que no sea
el juego de golf. No estamos hablando de un programa extenso de ejercicios,
solo de uno que le tomará 15 o 20 minutos al día. Es necesario que este
programa sea muy regular y tiene que incluir algún tipo de entrenamiento de
resistencia con pesas o algún otro dispositivo. Esto aumentará el metabolismo y
mejorará la resistencia de manera que
uno pueda mantenerse fuerte a través de la ronda.
La distancia es dependiente de la velocidad
del swing o el torque y esto depende de músculos flexibles y fuertes. Usted
necesita trabajar en sus ejercicios de flexibilidad junto con un poco de
entrenamiento de pesas. Algunos ejercicios específicos para lograr flexibilidad
en el golf pueden ser encontrados en el Internet. Luego pasar no más de 10 o 20
minutos diarios haciendo ejercicios de estiramiento y flexibilidad.
Básicamente, usted desea mejorar su capacidad de lograr un swing completo con
un giro total del hombro. Esto crea el torque que usted está buscando para
aumentar su velocidad de swing y al final golpear la bola más lejos Será capaz
de recuperar parte de la distancia perdida y, por cierto, probablemente se
sienta más fuerte al final de su ronda de golf. No sólo va a ser capaz de
golpear la bola más lejos, pero se verá y se sentirá mejor! Recuerde que la
fórmula de éxito a largo plazo y el placer en el golf para los envejecientes es un compromiso con
el ejercicio regular y una nutrición adecuada.
El
Jugador Octogenario Supersenior
Un Octogenario, que jugaba al golf casi todos
los días, se mudó a otra cuidad y lo primero que hizo fue asociarse al campo de
golf local. Inmediatamente se dirigió a jugar, pero le decían que nadie podía
jugar con él porque todo el mundo estaba ya en el campo de juego. El insistía
que quería jugar con alguien. Finalmente, el Pro del Club le dijo que jugaría
con él y que cuántos golpes quería que le diera de ventaja para hacer una
apuesta. El hombre de 87 años dijo, "No necesito golpes de ventaja, porque
llevo un tiempo jugando bastante bien. El único problema que tengo es que me es
muy difícil salir de los bunkers de arena". Y realmente jugó muy bien.
Ambos llegaron al tee del 18 empatados y al par del campo. El Pro golpeó su
drive en el fairway a 100 yardas del green y con el siguiente golpe entró en el
green, luego hizo dos putts para el par del hoyo. El anciano también puso el
drive en el fairway a 100 yardas del green, pero su approach se fue al bunker
de arena de al lado del green. Jugó desde el bunker, ¡y golpeó una bola alta
que aterrizó en el green y rodó dentro del hoyo!. ¡Birdie, y gana la apuesta!.
El Pro se acercó al bunker, donde aún estaba el octogenario. Le dijo,
"Tremendo golpe, pero creía que me había dicho que tenía problemas para
salir de los bunkers". A lo que contestó el octogenario, "Y los tengo. Por favor, ¿me das la mano para poder salir
del bunker?."
¡Je, je, buen juego!
martes, 17 de diciembre de 2013
REDES
Como últimamente me he dedicado a
tejer, infectada tal vez por la cacata virtual de la última entrada de mi blog,
teje que te teje creo que no me gana ni Penélope, la de Ulises, aunque ella, según
dice la historia, lo esperó tejiendo
durante años, y según Serrat, al final se quedó como idiota sentada en un banco
“con los ojos llenitos de ayer”, pues el fornido galán que esperaba regresó
convertido en un viejo barbudo a quien Circe le había sacado el jugo.
El caso es que me preocupaba
cerrar el año sin una entrada en mi blog, y ya bien entrado diciembre no se me
ocurría ninguna idea sobre la cual escribir, cuando de repente me llegó el
tema: Las personalidades de la gente en
Facebook!
Están los que suben fotos
sensacionalistas que son a los que automáticamente les doy delete, porque no me
vengan con que está niña con un tumor o una deformidad mayor que ella se está
muriendo y que si le das like en equis centro de salud la van a sanar. Me apenan los escuálidos niños de Biafra,
pero no tengo que ir tan lejos para ayudar a algún morenito con la barriga
explotándose de lombrices en mi propio país.
Tampoco me vengan con que tal o cual niño, joven o viejo está
desaparecido, porque cómo se yo que esas noticias que se repiten de red en red
son verdaderas y que no están buscando un comentario o un like para aumentar su
lista de clientes potenciales de ideas o productos.
Están también los que juegan, y
por experiencia cercana se de quienes si le hubieran puesto todo el esfuerzo,
tiempo y energía que dedicaron a su restaurante virtual, a un negocio de la
vida real, hoy fueran millonarios en papeletas de verdad. O los Candy Crush, o no sé cuántos otros,
porque de verdad nunca les he hecho mucho caso.
A algunos les gusta compartir
oraciones desde que amanece el día y está bien, mientras no quieran invadir el
espacio de otros con su espiritualidad o creencias metafísicas, a cada quien
que crea lo que le venga en ganas.
Y si las fotos sensacionalistas
me causan repulsión, hay otras que me dan pena, porque ¡señores!, a Facebook no
se sube cualquier foto que a usted le tiren, algunas inadecuadas, otras todo borrosas, las hay que no
son en las que uno está en su mejor momento, por decirlo simple, y algunas
francamente feas.
Hay quienes se pintan ellos
mismos una vida ficticia, donde todo luce color de rosa, vidas espléndidas e
interesantes, que ni ellos mismos se creen.
FB sirve también para promocionar
ventas de servicios y productos, lo cual veo bien porque en estos tiempos del
Señor hay que buscar formas de ganarse la vida.
La gente que envía cualquier
cantidad de páginas sobre innumerables temas para que le des Like, en algunos
casos simplemente por compartir una afición en común, como la fotografía, el
arte, la historia, la ecología, la moda, la salud.
Están los noticiosos, periodistas
virtuales, que ofrecen el servicio de enterarte de lo que está pasando sin
tener que leer periódico ni ver televisión.
En Facebook se comparte zumba,
tejidos, hobbies de todo tipo, como retratar insectos o pájaros raros, subir videítos
en los que la gente ensaya el rol de cineasta, música vieja o nueva.
Recetas de cocina, citas
filosóficas, amor por la lectura, como un grupo en el que participo en el que
se arman tremendas discusiones y polémicas, en los que la figura central
siempre es Coelho.
Por no mencionar a Arjona, uno de
los personajes internacionales a los que es mucha la gente que acaba.
Está también el tema de la
política, aunque claro en época de campaña arrecia, pero siempre presente, la
política, aunque sea para reírse de Obama y los celos de Michelle.
Últimamente no hay otro más
famoso que el Papa Francisco, a quien se le atribuyen todo tipo de citas,
porque es que con lo del photoshop a cualquier foto se le ponen una frase
encima y ya disque lo dijo el Papa, quien ni se entera de que lo ha dicho.
Que no se me olviden los usuarios
secretos, gente que está ahí, pero tu ni te enteras, porque solo ven lo que
otros ponen.
Los que ponen citas, de otros, o
de su propia inspiración, los que sólo hablan sobre salud o problemas médicos. Y que no se nos queden los disparatosos, los
que escriben tan mal que dan pena y vergüenza.
Facebook me ha servido para estar
en contacto con mi familia, especialmente con mis hijos, yernos o nueras, que
así reciben mis mensajes cuando pueden y me contestan cuando les da la gana.
También para recuperar el
contacto con viejas amistades de las que tal vez nunca hubiera sabido, de no
existir las redes, y sí, me vuelto adicta a las redes porque me entretienen,
pero en el tiempo que quiero, no como los teléfonos que son tan inoportunos, y
ni hablar de las cartas de antaño, a las que teníamos que esperar por años!
Así como Facebook es el libro de
las caras, Twitter el de las frases cortas y concisas, ahora está Instagram,
también para fotos, pero mayormente paisajes y comidas.
Dejo el tema sobre la mesa para
que opinen todos los Facebookers, en caso de que les interese, porque estoy
segura de que se me deben haber olvidado infinitos detalles. Y hoy me acabo de enterar de que también
habrá Dislike, que mucha falta que hacía, aunque repito que para eso está el
Delete, el cual, si el lector ha llegado a esta línea, todavía tiene tiempo de
darle a esta entrada.
lunes, 18 de noviembre de 2013
CACATA PROBLEM
Ahora que Valeria no vive con
nosotros, se me dificulta reunirme con ella para contar cuentos.
La semana pasada estuvimos juntas
en la capital, pero dedicamos la tarde a
la poesía, y cuando ya me estaba dando por vencida de que entendiera el asunto
de las rimas y la métrica de los versos, y pudiera seguir los pasos de Javi, su
primo poeta, me sorprendió con uno muy corto en que rimaba la palabra abuela
con mi pasión por la habichuela. ¡Tal
vez lo logres Valeria!
El asunto es que comparto muy a
menudo con otros niños y sus mamás aquí en Metro, y así es como me llega esta
historia.
Elena mi amiga española,
compañera de yoga y afición por la lectura, casada con Jack, inglés que habla un
español castizo y que tiene el humor y la risa de un dominicano, tienen dos
niños y esta es la historia de Oliver.
¡Mother, we have a cacata problem!
– le dice Oliver a su mamá, mientras observa una gran cacata a través de las
mosquiteras de la ventana. Y es que
Oliver al igual que Jack su hermano son full bilinguës, aunque generalmente los
escucho hablando inglés.
Jack y Elena aprovechan entonces
para conversar el tema de la cacata, de manera que no sea motivo de temor para
el niño, pues aquí convivimos con la naturaleza en todas sus manifestaciones, y
los niños aprenden desde temprano que esta abundante fauna con que contamos es
también parte de la creación, a la que hay que aprender a respetar.
Así que cuando le preguntan qué
le parece que está sucediendo con la cacata, Oliver dice que sin duda se trata
de una mamá que está buscando tenis shoes y raquetas para sus hijitos.
¿Y con todas esas patas, cuántos
zapatos y raquetas tú crees que necesitarán para jugar tenis, Oliver?
A lo que el niño responde con
absoluta certeza: ¡Ocho!
Y es que a los niños, en vez de
fomentarles temores, especialmente en un lugar con una seguridad tan
privilegiada como es Metro, les basta con dejar que le den rienda suelta a su
imaginación para que desarrollen una creatividad sin límites.
lunes, 28 de octubre de 2013
LA HISTORIA DE JUANDOLIANDO
Mi esposo me ha pedido que narre
la historia de Juandoliando. Sus
orígenes se remontan a los años 90´s cuando visité por primera vez Metro
Country Club, y ahí comencé a soñar. Soñé
con un día en que pudiera tener un hogar en Metro, donde mis nietos pudieran
venir a disfrutar experiencias similares a las que disfrutaron mis hijos, cuando vivíamos en Arroyo Hondo.
Fué un sueño que tardó más de
diez años en hacerse realidad. Desde
entonces, no ha habido un día en que no me sienta bendecida por la maravilla
nunca agotada de vivir en Metro Country Club.
En el 2008, hace cinco años, nos
mudamos, específicamente en el mes de octubre, o sea que estamos de aniversario
de mudanza, estrenando nuevamente el asombro que no dejan de producirnos los
atardeceres de esta zona.
Si algo bueno y bello no se
comparte, entonces deja de serlo, así que comencé a contar mis experiencias e
impresiones en un blog. Me convertí en
una abuela cibernética, para orgullo de mis hijos.
Le pedí a mi hijo publicista,
Ángel, que me ayudara a encontrar un nombe para este blog, que luego se
convirtió en columna en Estilos de Diario Libre, y después en revista. Me sugirió varios, pero ninguno me hacía
tilín, hasta que un día puse en mi status en Messenger la palabra
Juandoliando. Mi hijo me llamó
entusiasmado: ¨Mami, te acabas de
inventar una marca. Ponte en seguida a
registrarla, antes de que alguien te robe la idea”. Y así lo hice.
Luego, Ángel con ayuda de
Maurice, su dupla, diseñaron este logo para el nombre. Es un logo que expresa gráficamente lo que
significa estar Juandoliando: Unas olas
de mar que sirven de boca a una sonrisa, o sea una nueva versión de ¨Happy
Face" playera.
He querido compartir con los
miembros de Juandoliando en FBB un álbum de fotos, seleccionando entre las cuchumil que
están en esa página, pero que quizás muchos no han visto, porque dicen que “Una
imagen dice más que mil palabras”.
La revista física en papel ha
dejado de existir, lo que me causó mucha pena.
Así es la vida, los grandes proyectos y las mejores iniciativas e
inventos se han visto enfrentadas a obstáculos y hasta persecuciones, así que
Juandoliando: Bienvenido al Club!
Pero, para eso está el mundo
virtual, y mis ideas y escritos le están dando la vuelta al mundo, así que para
el próximo año, mi meta es convertir Juandoliando en revista virtual.
Juandoliando nació para promover
la idea de que hay que salir del infierno en que se ha convertido la capital,
para venir a vivir la vida tranquila y llena de encantos que disfrutamos los
que vivimos en Metro.
Juandoliando hemos compartido los
juegos no solo de mis hijos, sino de todos los niños que viven o vienen a
Juandoliar, para los cuales soy otra Abuela.
He tenido el privilegio de apoyar
iniciativas como la limpieza de nuestras playas, apoyar artesanos y gente
valiosa y anónima, he visto desaparecer lugares como el Mandalay, y nacer
muchos otros como Paladart, Wood Madera Café y Sal Marina, entre otros, así
como compartir con Constantino la gestación y nacimiento de Café del Sol, donde
organicé el bazar de artesanía Playa Moda, hace ya algún tiempo.
Promovemos y apoyamos iniciativas
como las Caminatas, los Aguinaldos en Carrito de Golf, iniciativa de Chevalier
que tanto hemos disfrutado, las
actividades religiosas y de bien social, las festividades y entretenimientos,
el deporte, la juntadera entre amigos.
Servimos como reportera honorífica de las actividades festivas que se
realizan.
Hemos jugado nuestro rol en la
celebración de uno de los torneos que durante más años se ha celebrado, como lo
es El Peje, pionero aquí en Metro Country Club.
De forma desinteresada y alegre
apoyo y publico todas las actividades que realiza la gente emprendedora de la
zona cuando me lo solicita.
Hemos apoyado la celebración de
Karaokes, voladas de chichiguas, competencias de bicicletas, torneos
deportivos, charlas y tertulias culturales, y junto con Yndira y César promovemos
Ce Felicheeeee!
Juandoliando es una visión amable
de la vida!
jueves, 13 de junio de 2013
EL MISTERIO DE LA MEDIA PERDIDA
Desde hace días vengo observando una mediecita perdida en la
vereda del camino cada vez que salgo de casa por las tardes. Al principio, no le hice mucho caso, pero
cada vez que paso me tropezaba con ella, así que recurrí a Valeria para que me
ayudara a descifrar el misterio.
Como se trata de una media realmente pequeña, pensé que
podía ser de alguna muñeca, que se le hubiera escapado a alguna niña, una tarde en que salió corriendo del cochecito en que
la paseaban y huyó hacia el bosque.
Me venían a la mente
una y otra vez unos versos que aprendí siendo
niña que cuentan de una muñeca con su vestido color rosa, a la que la amiga de
su dueña, de nombre Lucía, jugando le rompe una patica, por lo que la niña
llorando le pide a su Madrina que se la cure sino de pena se morirá.
Cuando la hablo a Valeria del proyecto, se muestra
entusiasmada, así que en lo que busco la cámara, se engancha al hombro su bolso
rosado y ríe con alegría cuando ve que traigo una lupa y nos vamos caminando en
busca de la media perdida.
Desde que mira la media dice que puede ser de su amiguita
Lucía y pienso en la coincidencia del nombre.
Le expongo mi teoría de que puede ser de una muñeca que corrió hacia el
bosque y me dice: Mama ¿qué bosque? ¡lo
que me estás señalando es el monte!
Además, Mama, esta media es muy grande para ser de una muñeca y me
señala los piecitos de sus Barbies.
Pero ¡Valeria!- no todas las niñas juegan con Barbies, las
más pequeñas juegan con muñecas bebés a los que le servirían esa mediecita, y
¡quién sabe! A lo mejor la Bruja le rompió la patica y por eso perdió la
mediecita.
Valeria voltea los ojos hacia arriba, como pidiendo
paciencia ante esta abuela tan tonta.
-¡ Mama! las Brujas no existen, solo en los cuentos y en los
muñequitos. Esta tarde la diré a Yahaira
que me lleve a casa de Lucía y le pregunto si es su media, y si no, los únicos
otros dos niños pequeños que conozco son
el hermanito de Juan Diego o el hermanito de Miah, pero no creo, porque la media tiene un lacito naranja y
ellos son varones.
Y es que de repente, ya Valeria ha crecido. Cuando menos lo esperaba, aprendió a decir
casa, coco y Colombia, aunque me dice que si me causa tanta gracia los
pronunciará como cuando ella era “peteña”.
Y para consolarme, tal vez, se pone a hablarme de un duende verde que a
veces pasa por su ventana, así que ya no sé quién le hace cuentos a quién.
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