jueves, 6 de mayo de 2010

EIKO NAITO




Eiko nació en Japón pero tiene más de 39 años viviendo en Juan Dolio, por lo que puede ser considerada entre sus fundadores, aunque ella prefiere referirse a su suegro, Rizo Naito, como uno de los reales fundadores de la zona. Cuando se casó tenía, junto a su pareja, un colmado cerca de donde está actualmente su establecimiento, que aunque lleva el nombre de Gift Shop es más bien una tienda de variedades, donde encuentras ropa playera, artículos de uso personal y todo tipo de productos, incluyendo comestibles como helados, refrescos y otras picaderas.
Naito es el apellido de su esposo, pero todos la conocen a ella con este nombre. Es una persona afable, y luce tímida, pero no se niega a contarnos un poco de su historia ni a contestar las preguntas que le hacemos.
Dice que vive en Juan Dolio desde que se casó, y atiende su negocio con la ayuda de su esposo y sus hijos; uno de ellos aunque se graduó de médico, prefiere dedicarse junto a su mamá a atender el negocio. Aquí todos los conocen como gente honorable, tanto su esposo como uno de sus hijos trabajan para la Embajada de Japón.
Recuerda como buenos tiempos cuando tenía el Hotel Punta Garza justo enfrente de su Gift Shop porque entonces lo visitaban muchos turistas. Lo que ahora llaman Viejo Juan Dolio era entonces una zona próspera porque abundaban también otros hoteles de los del tipo todo incluido como el Costa Linda.
Del otro lado, que se conocía entonces como Villas del Mar y ahora según Naito le dicen Nuevo Juan Dolio, estaban el Hotel Villas del Mar, el Hotel Playa Real,donde hoy se levantan las Torres Marbella y el Hotel Metro, cuyas instalaciones han sido reconstruidas y remozadas para alojar lo que hoy en día son apartamentos del Club Hemingway.
La timidez de Naito rechaza un poco la cámara y el tema de las fotografías, pero finalmente accede cuando le hacemos la promesa de que la captaremos en su mejor ángulo. Después de todo, las mujeres, conservamos hasta la muerte nuestra coquetería natural y no nos gusta estar feas para la foto.
A mi pregunta de cómo se siente ante el cambio de modelo económico hotelero del todo incluido a los apartamentos, me contesta que mantiene la esperanza en un futuro mejor.
Al despedirnos y ante sus frecuentes disculpas porque según ella no habla bien el español, le digo que la única palabra que recuerdo en japonés es ¡Kampai! , porque una vez me tocó hacer varios brindis con compañeros de esa nacionalidad en un seminario y ella amablemente se ofrece a enseñarme un par: Kanichua para saludar y por supuesto Sayonara.

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