viernes, 6 de noviembre de 2009

NOCHES DE KAREOKE

Les cuento que hay esperanzas de aprender a cantar, aunque solo sea entonando alguna que otra canción. Es lo que me dicen Inés y Pablo que han vivido en Guavaberry con el corazón en Metro. La afición que tienen por el kareoke se inició hace mucho porque cuando él cumplía años, ella buscaba un mariachi y Pablo cantaba El Rey.

Les gusta tanto la cantadera que empezaron a comprar pistas en cd´s, por supuesto sin letras ni tempos, hasta que compraron un kareoke con amplificador, bocinas, pantalla y micrófonos, o sea que es gente bien artillada. Al micrófono principal le instalan un chip con la lista de canciones, organizadas de tal forma que han hecho folletos clasificados por títulos de canciones, intérpretes y sus respectivos números para seleccionarlas desde el micrófono principal.

Como se la pasan Juandoliando se entretienen por la noche cuando están solos, cantando en pareja, pero les encanta reunirse a cantar con sus amigos. Me cuentan que desde el inicio Pablo entonaba bien, pero a Inés le decían “la rompe grupos” porque cuando cantaba a la gente le daba por irse. Esto me lo comenta ella misma entre sonrisas cuando me lamento de no saber cantar.

Desde que vivo en Juan Dolio participo en los kareokes que organizan, pero el último que hicimos en Metro, más que un Kareoke fue un concurso de talentos.

Se comienza con canciones conocidas y con mucho ritmo para ir calentando pista. Las parejas empiezan a enamorarse con las canciones que escogen.

Pablo le canta a Inés “Qué se siente al haberte deseado” que ella responde con “De punta a punta”, también del Puma. Es ahí que uno se asombra de su capacidad para modular la voz cuando le dice abrázame, acaríciame, apriétame porque quiere amarlo una vez y otra vez y terminan cantando juntos Hagamos el Amor, de Ednita Nazario.

Marilú es la estrella indiscutible. Cual artista acostumbrada al espectáculo comienza con las canciones que a todos nos gustan. Junto a Cheva su esposo canta Vete y Pega la Vuelta que tan famosa hiciera el dúo Pimpinela, y termina regalándonos No Llores por mi Argentina con una voz tan hermosa que nos engranoja la piel.

Pepe tenía semanas esperando el kareoke, se dio gusto cantando canciones de Julio Iglesias y le dedicó a Venecia “Como han pasado los Años”, pero dice que para la próxima llevará su chip.

La interpretación que más gusta y se repite es la que hicieron famosa Ana Gabriel y Vicky Carr, y porque son “Cosas del Amor” cada dúo le imprime un histrionismo y carácter diferente, algunas veces jocoso como la cantada por Honna y Marisela .

Pero el que nos dejó atónitos fue Manuel Matos, que estaba en la fiesta paralela de los teenagers en la discoteca del Club cuando dijo que quería cantar Dime que no, de Ricardo Arjona, porque él podía hacerlo mejor. Estábamos un poco incrédulos hasta que comenzó a cantar y nos quedamos sin habla. A petición volvió y cantó un Bésame Mucho como hacía años no escuchaba.

Era ya tarde en la noche, pero nadie quería irse. Al final si no te atreves a cantar solo (a), puedes aprovechar los coros, para entre besos y ternura, terminar la noche con un derroche de amor, ¡cuánta locura!

3 comentarios:

  1. Excelente articulo, creo que to falto ningun detalle, que mujer que escribe lindo!!

    Carmen Marilu Gonzalez Diaz

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  2. Me encanta el kareoke lo disfruto aunq no se cantar ni entonar pero si es asi tengo esperanzas, me apuntas.

    Lesbia Frias

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  3. Me encanto todo lo que dices, no tiene desperdicio yo solo espero q sigamos asi x mucho tiempo, unidos todos y en familia xq eso es lo q somos, Felicidades de nuevo Penelope.

    Patricia Gonzalez

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