lunes, 11 de febrero de 2013

CUENTOS DE PRINCESAS, DIAMANTES Y RATONES



Los tiempos han cambiado, pero las relaciones entre abuelas y nietas siguen siempre igual.  A veces Valeria me entretiene la siesta contándome cuentos cuando voy a su “casita” a visitarla después del almuerzo. Como toda una buena anfitriona acostumbra guardarme algún dulce o chotolate para compensarme tal vez por el café de mentirillas que me sirve.  Es nuestro tiempo de compartir íntimo, solas las dos. 
Le gusta tener la televisión encendida y al mismo tiempo jugar con su Ipad, así que para desconectarla del mundo virtual en que viven los niños de ahora, y también muchas abuelas como yo que no me despego del Kindle, le pido que me haga un cuento y Valeria comienza:
Había una vez (porque todo cuento que se precie de serlo así es como debe comenzar) una princesa (porque claro, ella es la Princesa Real de los ancestrales reinos de Tolombia y Juandolandia  que vive en una isla bajo el mar, y como ha hecho especial amistad con Miah en el colegio juntas se enteran de todo lo que sucede en los otros reinos) y había también un Monstlo que se lobó el diamante que brillaba encima del castillo…los latones (le pregunto si se trata de Cenicienta que es la que tiene en su historia amigos ratones porque Valeria todavía no pronuncia la erre aparte de hablar como los chinos)  no Mama, los latones de Cenicienta se fueron (¿a buscar el Sempirer? – le pregunto)   Mama:  no se dice Sempirer sino Príncipe (Ah! ya aprendiste a decir Príncipe porque fuiste tú que me enseñaste a decir Sempirer) ¡Mama atiende! estaban  buscando el Monstlo que estaba atí ( y me señala el sitio en el dibujo porque la princesa de los reinos de Tolombia  y Juandolandia cambia el sonido de las letras todavía)  eran tles latones, tu sabes Mama?   todas las casas estaban muy sucias ¡pero todas!  (y esto lo dice haciendo énfasis con las palabras y los gestos) porque se perdió el diamante y Sirenita también buscaba en las cuevas de la playa y Aurora (la princesa o la qué está contigo en el colegio Vale?) ¡No Mama, esa es mi amiguita, pero la Princesa Aurora es la que se pinchó un dedito y se durmió y el Príncipe la besó para que despertara (perdóname Vale pero es que a veces se me confunden las princesas, le digo, además yo pensaba que era una rana la que cuando la princesa la besaba se volvía un príncipe) No mamá – no confundas los cuentos (y esto lo dice mientras cierra los ojos  en señal de la paciencia que debe tener conmigo y me embeleso contemplando sus largas pestañas que proyectan sombras en sus adorables cachetes)  y Bella le preguntó a la Bestia si había visto el Monstlo porque ellos son amigos  ¿sabes? (así es como me mantengo al tanto de todo lo que sucede entre los miembros de esta realeza de cuentos) y el Príncipe de Cenicienta estaba feliz porque a él no le gustan los latones, entonces los enanos encontraron el diamante y mataron el Monstlo que estaba escondido en sus minas porque se quelía lobar todos los tesoros y  fueron con Blanca Nieves a subir el diamante que era muy glande en el castillo, era muy alto y no alcanzaban para subirlo encima del castillo…aunque Rapuntzel estaba aliba pero la tlenza no llegaba para que  amalalan el diamante y lo subieran y  entonces  Jasmín que tiene una alfombra mágica voló con el  genio y lo pusieron – mira Mama el dibujo que hice del castillo con el diamante y  esa es la princesa y atí un arco iris y todas las casas brillaron y todas las princesas vivieron felices para siempre!
¡Mama, Mama…te dolmiste!
No Vale, es que yo también vivo muy feliz contigo ¿porqué tu eres tan linda?  le pregunto
Se queda pensando un latito y me dice:  ¡Porque Dios me hizo así!


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